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Biblioteca Real Casa Consulado de A Coruña

“Bibliotecas del Mundo” por Mariángeles Salas.

Fue la primera Biblioteca Pública en establecerse en la ciudad de La Coruña bajo el amparo del “Real Consulado de Mar y Tierra” con el beneplácito del Rey Carlos IV, en 1803. Abierta al público en 1806, fue declarada por la Xunta de especial interés para Galicia.

La Real Casa Consulado de A Coruña ocupa el número 58 –antaño 56– de la calle Panaderas (ahora Plaza Pintor Álvarez Sotomayor nº 1). El edificio se construye a finales del 1700 para ser la residencia familiar de don José Ramos, un comerciante coruñés que en aquellos momentos se encontraba viviendo en Cádiz. Pese a que se hicieron reformas en el edificio –como la que cubría una terraza de estilo andaluz, muy poco apropiada para el clima gallego– don José Ramos nunca llegó a ocuparla. La casa quedó en desuso hasta que el rey Carlos IV extiende un Real Privilegio el 29 de noviembre de 1785, por el cual se destinaba el espacio a la fundación del Real Consulado de Mar y Tierra.

Este edificio, con su reloj en lo alto y con sus ventanas, puertas y barandillas verdes, ha sido la sede, a lo largo de los años, de un sinfín de entidades. Además de la Real Casa Consulado, fue el hogar del Hospital de la Caridad, cuyos niños atendían también a las Escuelas Náutica, de Dibujo, de Comercio y de Hilazas. Ha sido el receptáculo del Museo Provincial de Bellas Artes, otorgado por Franco a petición del artista Álvarez de Sotomayor, que da nombre a la plaza frente al edificio­. En la actualidad alberga, entre otras, la Real Academia Gallega de Bellas Artes y, la que nos atañe, la Biblioteca de la Real Casa Consulado.

En 1803, el canónigo y escritor Pedro Antonio Sánchez Vaamonde (Santaia de Curtis 1749-Santiago 1806). Canónigo, Catedrático de Retórica y Teología, solicita a Carlos IV la fundación de una biblioteca en A Coruña. La cédula es expedida el 2 de junio de 1803 y Sánchez Vaamonde comienza la adquisición de libros –entre los cuales se incluyen 4.500 ejemplares de su propia colección privada– y revistas, así como la recopilación de leyes y tratados. Se encargó de la organización y dirección de la biblioteca de la Catedral (1779), y fue cofundador de la Real Sociedad Económica Compostelana-una de las instituciones más prestigiosas de la Ilustración en Galicia-, que presidió desde 1789.Propició la creación de una academia de dibujo en Compostela y una escuela de primera enseñanza en Curtis. Fue también un destacado estudioso y difusor del Camino de Santiago. Está enterrado en el claustro de la Catedral.

La Biblioteca Real Casa Consulado de A Coruña abre sus puertas el 15 de agosto de 1806, y durante dos días la ciudad lo celebra por todo lo alto. La Casa Consulado se viste con motivos alegóricos relacionados con el saber y los libros y, fiel al espíritu del Siglo de las Luces, permanece iluminada durante dos noches. Resiste el embate del tiempo, del Absolutismo, de la francesada y de la Guerra Civil, y llega casi intacta –pues algunos de los libros volvieron francamente maltratados de su estancia, entre 1942 y 1947, en los sótanos del Ayuntamiento da Coruña– hasta nuestros días.

La Biblioteca ocupa hoy en día la planta baja del edificio, puesto que los pisos superiores albergan las oficinas de las academias de Bellas Artes, Jurisprudencia, Gastronomía y Audiovisual. El Ayuntamiento gestiona el predio, aunque la Biblioteca sigue estando en manos de la Fundación originaria. Y lo que hay en los anaqueles (hechos a mano en Compostela hace ya 200 años) es todo un catálogo del pasado de la ciudad y, por extensión, de Galicia.

No solo es esto cierto porque se conserven los libros de actas del viejo Consulado, un recuento de las idas y vueltas del comercio herculino desde mediados del XVIII. También lo es porque grandes ilustrados cedieron en su día tomos que ahora cualquier visitante puede disfrutar. Es el caso de un diagrama hermosamente grabado con todas las lenguas del mundo que perteneció a Juana de Vega. La ilustrada coruñesa tradujo su catálogo del inglés (el único ejemplar que se conserva más allá de este está en el British Museum) y sus notas manuscritas aquí están así como buena parte de su biblioteca.

También se custodian, en un modesto archivador, todas las anotaciones realizadas en la restauración definitiva de la Torre de Hércules, obra del ingeniero Giannini y del ilustrado José Cornide, que cedió libros al centro. Gastos, cuentas y expedientes de la reconstrucción neoclásica se encuentran aquí a disposición de los estudiosos que investigan el pasado de la ciudad.

Aunque no son estos, ni mucho menos, los fondos más antiguos que hay en las estanterías. El de mayor edad es un compendio de obras breves de Santo Tomás de Aquino, bellamente impreso y fechado en 1498. También hay un curiosísimo Don Quijote de mediados del XVII, su primera edición en holandés y una de las primeras ilustradas, molde para otras muchas representaciones del hidalgo descrito por Cervantes y hoy tan reconocible. La biblioteca cuenta con muebles del siglo XIX y también con mobiliario donado por Juana de Vega. Hay libros allí que arrancan del siglo XV.

También hay algunos mapas, como un portulano del XVI en el que se dibujan la costa norte de Venezuela y el Caribe; un libro de recetas pionero, del XVII, escrito por el cocinero de dos papas; una colección de grabados basados en obras de Miguel Ángel; un manuscrito inédito y políticamente incorrectísimo de Quevedo, que estuvo desaparecido durante años. También hay numerosas obras de autores clásicos, incluido Ovidio. Dos de las obras de Ovidio son ediciones latinas para uso académico, y una tercera, una interesante traducción al francés publicada en París en los tiempos de la Revolución.La más antigua de las ediciones latinas es una interesante edición de las obras del exilio, las Tristes y las Pónticas, o cartas desde el Ponto, donde Ovidio vivió su expulsión de Roma. La edición conjunta de ambos títulos, publicada en Venecia en 1770, La segunda de las latinas es una importante y cuidada edición de las obras completas del poeta publicada en tres tomos en la ciudad alemana de Zweibrücken por la Sociedad Bipontina en 1783. La biblioteca de la Casa Consulado solo posee el primero de los tomos que contiene la obra amorosa de Ovidio, Heroidas, Arte de Amar, Amores, Remedios contra el amor y Sobre la cosmética del rostro femenino, además de otras obras atribuidas al poeta. La última de las ediciones ilustradas de la Casa Consulado es una edición francesa en tres volúmenes que contiene la traducción del poema de las Metamorfosis realizada por el poeta Jacques-Charles-Louis Malfilatre (1732-1767) a partir del texto latino del jesuita Joseph de Jouvancy o Jouvency (1643-1719).

En total existen alrededor de 30.000 volúmenes de siete siglos, la mayoría del XVIII y del XIX.

Las dos plácidas salas de lectura de ambiente decididamente decimonónico y el archivo guardan tomos que un día fueron propiedad de personajes ilustres como Cornide, Juana de Vega, Eduardo Pondal, Emilia Pardo Bazán, Nicolás Fernández Bolaño, José Lucas Labrada, Ramón de la Sagra o Ángel Sotelo. Todas ellas están a disposición del público en un establecimiento que espera seguir dando servicio al menos otras dos centurias.

Considerada como un centro de consulta imprescindible para los investigadores de la realidad histórica coruñesa, gallega y universal en sus diversas manifestaciones, la Biblioteca Real Casa Consulado colabora con todo tipo de instituciones culturales de cualquier parte del mundo que lo solicite.

 

 

Fuentes:

http://bdovidiana.es/ovidio

https://sites.google.com/view/bibliotecasaconsulado-cast/la-

https://www.lavozdegalicia.es

https://drive.google.com

Publicado el 16 de febrero de 2022
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