Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

Camaleón

“Notas de Lluvia” por Aysha Singing In The Rain.

Y a los buenos días, gentecilla de las redes. Hoy vengo con un camaleón, pero no el que estáis pensando; sino uno más modernito y menos… no se me ocurre una forma amable de decirlo (gota de sudor tipo muñequito manga). Vamos con Belén Aguilera.

 

<<Me preguntas si sé lo que es dolor;

y, aunque me sobren motivos, te digo que no.

 

Me pregunto si te sentirás como yo;

si todo pesa demasiado, solo dímelo.

 

 

Por eso hay secretos que yo guardo en mi esqueleto.

Ojalá poder decirte que...

 

Soy un camaleón:

cambio como las luces de neón,

camuflo lo que siento con el ron;

soy suave y afilada, ese es mi don…

Vas a perder la razón…

 

Soy un camaleón.

 

 

Al final, me convertí en un reptil;

la piel gruesa para parar tu misil.

Prefiero que pienses que soy hostil;

antes que débil, ser Cruella de Vil,

la chaqueta de ciento un mil.

 

 

Cambio de piel, tengo una cara B;

como Mística de los X-Men.

Nunca sabrás si, en realidad, estoy bien

o es ficción;

como en televisión,

 

como en tu peli favorita de acción,

como en cualquier guion;

luces, cámara y acción>>.

 

 

Si buscáis el videoclip, veréis un trocito como a mitad de canción, en el que hay un diálogo muy gracioso de personas integrantes del colectivo LGTB acerca del camaleón. Dicho esto, vayamos a la letra.

Si tuviera que resumirla entera en una sola idea, diría que la canción habla de cómo hay que comportarse hoy en día en las relaciones interpersonales en general y en las amorosas en particular: escondiendo, aparentando, disimulando y tirando de estrategia. Triste, ¿no? Pero real. O no… Porque, en realidad, si lo pensamos, a lo mejor es un buen filtro para seleccionar bien y eliminar problemas. Pero así está la cosa, no queremos compromiso ni involucrarnos realmente con nadie. Me meteré en el saco por educación.

En la primera estrofa, la persona que canta responde con una mentira pero pide a cambio una verdad. Esto pasa mucho, quiero pensar que por miedo más que por maldad. Algo así como: no quiero hacerte daño pero, si uno de los dos tiene que sufrir, que seas tú. Es decir, ni nos planteamos que pueda salir bien, vamos a la guerra pensando ya en morir. Esto alude directamente a la vulnerabilidad; que no significa estar indefenso, sino expuesto. Vulnerabilidad es ir a cara descubierta, mostrarte. Y está claro que no debemos hacerlo con cualquiera; no solo por temor, sino por no cargar a los demás tampoco con nuestras basuras. Un poquito de moderación, gente; que o nos pasamos estrepitosamente o no llegamos.

Esto de la vulnerabilidad lo aprendí yo hace algo más de un año, viendo una webinar de psicología, mientras lloraba a moco tendido mis traumitas infantiles y el hombre que parecía quererme me miraba con compasión de la buena. Unos meses después, toda esa información le vino muy bien para ganar una batalla que yo había creído un proyecto común. Aprendí mucho de todo lo mencionado en este párrafo. Empecé a manejar, como en la estrofa siguiente (el estribillo) una herramienta que nunca había sabido usar: parecer menos profunda y ser fuerte de verdad.

Y debo decir que no está mal. Que, si no usas la estrategia para ganar, sino para salir vivo de lo que sea, no es tan malo eso de no mostrar todo lo que eres. Me explico. No se trata de ser falso, sino de no compartirlo todo. Tipo: soy todo lo que ves, pero no ves todo lo que soy. Y luego, oye, lo de ser suave y afilada mola, repele la monotonía; que ya sabéis que no es santo de mi devoción. Eso sí, yo no camuflo nada con el alcohol; no solo porque no bebo, sino sobre todo, porque una cosa es guardarte cosas para ti y otra muy distinta, mentirte a ti mismo (esto segundo no lo hagáis en casa). Así que vamos a quedarnos con tener ese puntito interesante que da pie a la imaginación y a querer seguir investigando, hacer perder la razón pero en el buen sentido de la expresión.

Luego ya vemos que ella está en un pasito anterior, en ese en el que todavía usa esta técnica de forma rudimentaria, sin el matiz de la suavidad. Está un poco más a la defensiva, esquivando situaciones que aún no se han dado. Pero oye, yo también prefiero morir matando. Así que, si no existe opción intermedia, yo también quiero ser Cruella; pero sin pieles de animales, gracias.

En la estrofa final se habla de ficción y superpoderes. A ver… Lo segundo está genial. Lo primero, francamente, me da pereza. Comulgo con lo de no mostrar todo con todos pero, sinceramente, si tengo que ser otra delante de alguien, prefiero prescindir de esa persona; y ya sabéis que yo nomino a quien sea, por mucha genética común que tengamos, y es que ni me despeino, vaya. Bueno, en realidad sí; cuando tomo esa decisión es porque ya me he despeinado más de lo humanamente soportable y es momento de mandar a quien sea a dar por saco a otro sitio (no cometáis el error de intentar cambiarles, los cambios tienen que partir de dentro; no es trabajo vuestro, de verdad, huid mientras podáis).

En resumen, vivimos en una sociedad compleja; pero tal vez la clave esté en interactuar superficialmente o nada con aquellos que no nos dejan ser y cuidar mucho a quienes, además, nos ayudan a ser mejores. Para todo lo demás, sed camaleónicos.

Buenos y coloridos días.

Publicado el 9 de junio de 2022
Entrada relacionada con

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

crossmenuchevron-down