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Canciones gemelas

“Notas de Lluvia” pro Aysha Singing In The Rain

Y a los buenos días, gentecilla de las redes.

Hablábamos hace un par de entregas de dos canciones que, si bien compartían música, tenían letras totalmente distintas. Pues esta semana os traigo otra de esas.

Por un lado, tenemos <<Yo quería>>, de Cristian Castro.

Tantas promesas que se apagan hoy

y no sabemos ni el porqué…

Porque el amor se está muriendo, no,

tras el portón de aquel café.

 

Tantas parejas que se aman hoy,

a oscuras y en su fantasía;

tantos amores se reencuentran hoy

en todas las canciones y en las poesías.

 

Yo quería parar el tiempo

con tus ojos viéndome,

con las ganas de quedarme así, abrazándote;

Y parar aquel momento

 

cada vez que tú te ibas.

Yo quería, sí, quería...

 

Yo quería cambiar el mundo,

pero el mundo es como es.

Cuántas ganas de escarbar dentro de tu alma…

Yo quería tenerte sola

y que fueras, para siempre, mía.

Yo quería, sí, quería...

 

Tantos momentos que se extrañan hoy:

tu olor, tu risa y tu alegría.

Las cosas pasan y así es el amor…

Mas no lo entiendo, no lo acepto, no.

 

Tantas parejas que se aman hoy…

Y yo, esta noche, sin tu amor...

 

Y, por otro, está <<Volveré>>, de Sergio Dalma.

 

Estás dormida y, en tus párpados,

te dejo un beso y un adiós.

Cierro la puerta muy despacio;

no sé por qué, pero me voy…

 

Tiempo y amor son enemigos;

si no hay pasión, llega la ruina.

Hay que ponerse en peligro

y escapar deprisa de la rutina.

 

Volveré cuando haya visto el corazón de la ciudad,

Cuando agote el paraíso y no pueda más,

cuando ya no quede nada más que aquello que dejé.

Volveré, volveré…

 

Volveré cuando la vida me recuerde tanto a ti

que no pueda dar un paso sin pensar en ti,

Cuando ya no quede nada más que aquello que dejé.

Volveré, volveré…

 

Hay que romper de vez en cuando,

sin miedo, la monotonía;

ponerse a prueba frente al mundo

y sentirse vivo todavía.

 

Estás dormida y, en tus párpados,

te beso y pienso: <<volveré>>.

 

Y digo yo... Para tener la misma música, no veas qué diferencia de historias, ¿verdad? O quizá no… Tal vez solo sea un <<¿qué habría pasado si…?>>. No sé si lo sabéis pero tengo publicado un libro (El cuaderno blanco) y tiene tres finales, como todos los que iré publicando en el futuro. Y esto me recuerda un poco a eso. Fijaos en la primera canción: un hombre enamoradísimo y hecho polvo porque no ha podido conservar la relación. En la segunda, en cambio, vemos a otro que, aunque sabe que la quiere, no tiene ganas de estar con ella, se le ha hecho rutinaria la relación; pero sospecha, ¿qué digo sospecha? Tiene clarísimo que va a volver. Que también manda huevos… Es algo así como: voy a darme un voltio por ahí, a ver qué pesco; pero tú espérame que, cuando vea que no hay nada mejor, vuelvo contigo. Como el caballo del Espartero los tiene, oiga. Pero bueno, dejando eso y lo que yo le contestaría a un lado: podrían ser dos finales distintos porque, levantad la mano los que nunca hayáis creído encontrar un súper amor que luego ha resultado no serlo.  Y es entonces que pasas de <<te quiero para siempre>> a <<tú no eres lo que yo busco>>. Y en algunos casos, sucede a una velocidad de vértigo, ¿eh? Que ni un Porsche, vamos.

Así que, si lo pensáis bien, pueden ser dos finales alternativos: uno en el que la chica deja al chico y él se queda evocando lo que no llegó a ser y otro en el que ella se queda y es él quien se cansa. ¿Qué opináis vosotros? ¿Esto es lo que nos queda? ¿Tonto el último? (Al final voy a tener que tatuarme la frase de verdad, esto os lo cuento otro día).

No sé, pero… últimamente, tengo la impresión de que el amor es así ahora: una lucha de poder. Y yo nunca fui buena estratega. Yo soy más bien de sentir, de vivir a corazón abierto y amar a quemarropa. Es fácil hacerme daño, la verdad. Pero es que no consigo verle el sentido a querer a medias. Y creo que tampoco quiero. Creo que, al final, pierden más quienes no pierden nunca; porque suele ser señal de que no tenían. ¿En qué bando de esta estúpida guerra lucháis vosotros?

Buenos y desamorosos días.

Publicado el 23 de febrero de 2022
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