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Cum Laude

“Notas de Lluvia” por Aysha Singing In The Rain.

Y a los buenos días, gentecilla de las redes. Hoy venimos con crítica social, no digo más.

 

<<La próxima vez tienes que sacar un diez,

por ti y por mí; por tu padre,

todo el día trabajando para que puedas comer.

Mírate chaval, así no despuntarás

y vas a ser un don nadie;

lo importante de la vida no será participar.

 

 

Currículum vitae, eso es para fracasados,

no le va hacer falta a un cum laude;

el éxito es perseverancia, sacrificios y reír alguna gracia.

Y no olvides que la plata es el que gana de los perdedores,

hay múltiples sabores en la derrota. Y acábate la sopa,

no te dejes ni una gota o me decepcionarás.

 

 

Mírate los pies, estás tan cerca del suelo

y esa foto tan arriba de tu compañero,

que está encima del cartel del empleado del mes

y tú sigues sin vender la mitad de lo que él.

 

 

Bienvenido al país donde todos tenemos reemplazo

menos el número uno; afilad vuestros codazos, zancadillas preparadas,

trampas bien disimuladas,

desenvainad espadas y esconded bien la papada.

 

 

Ahí va tu carta de despido,

ser normal es tu castigo,

ser libre te condena.

Ahí va tu sueño caribeño,

que cuando eras pequeño

se te diseñó.

 

 

Cantos de sirena,

tanta gente buena, tanto hijo del mal y yo tan neutral.

Más vale ser sombra y que nadie me haga sombra y nunca destacar.

Todos tus consejos los desaconsejo, tu mentalidad la voy a ilegalizar;

la verdad expira, la honestidad es mentira y popular mi intimidad>>.

 

 

Conozco esta canción desde hace tiempo pero, hoy, al corregir la puntuación de la letra, he sentido la necesidad irrefrenable de buscar a su autor para comprobar que, efectivamente, es un hijo de los ochenta. Estaba cantado, los dolores comunes son muy fáciles de reconocer.

Analicemos un momento el hilo social anterior a nosotros para ponernos en situación y aclarar que esto no es una crítica nuestros padres, sino al sistema del que fueron víctimas (que es el que tiene siempre la culpa de todo). Generación de la primera mitad del siglo XX, personas sin formación educativa, con tres trabajos para ganar una miseria y, a duras penas, comer; sus hijos (nuestros padres), generación con trabajos que se cualificaban sobre la marcha, cuya mejor salida era hablar un idioma extranjero (porque no solía hablarlo apenas nadie) o sacar una oposición, adoctrinados para adoctrinar en la creencia de que ir a la universidad iba a ser la panacea; generación de pringados de los ochenta (entre los que me encuentro), gente que se ha pasado un tercio de su vida estudiando (muchos de nosotros trabajando a la vez) para escuchar constantemente que solo hemos servido para pasear libros y que lo que hacemos no es trabajar, que habría que vernos en el campo, y que, por lo tanto, parece que no merecemos ganar nada más que una miseria similar a la que ganaban nuestros abuelos (en escala, claro está, teniendo en cuenta el nivel de vida de ambas épocas; y habiéndonos formado antes). A los que vienen detrás no los voy a analizar pero les mando un mensaje con mi más sincero deseo de que les vaya mejor: conoceos bien y haced lo que os haga felices, los que venimos de antes no tenemos ni puñetera idea de lo que va a ser mejor para vosotros en un sistema que cambia constantemente y solo mira por los de arriba, así que no nos hagáis caso cuando os vendamos consejos que no hemos tenido ni para nosotros.

 

Empecemos con la canción.

Primera estrofa: un papá que no estudió te exige lo más de lo más en una materia de la que apenas conoce nada. Es por tu bien, por supuesto; pero también para darle algún sentido a la estupidez de vida que le han hecho construir: una en la que trabajas y poco más. Pero el hombre, lejos de haber aprendido algo, te insta a que tú hagas lo mismo con la tuya. Eso sin dejar pasar la ocasión de recordarte que todo lo que hace lo hace por ti y que tú no estás a la altura de semejante esfuerzo.

Añadimos un pelín de tensión en la segunda estrofa, que todavía cabe; y, total, en aquella época, los psicólogos eran para los locos. En resumen: pártete los cuernos, lámele el… alma al que tengas arriba y pisotea a los de abajo, por si acaso. Lo de la sopa es lo que más me gusta porque es muy ilustrativo: cualquier fallito que cometas o, ni siquiera fallo, simplemente, todo lo que no hagas al pie de la letra de mis instrucciones hará que no me sienta orgulloso de ti. Pues ya estaría. Aquí es donde hay que correr. Total, si lo vas a decepcionar igual, hazlo ya bien, no seas mediocre (risa malvada que acaba en tos).

Venga, un poco más, que va aguantando el muchacho. Vamos a compararlo con el fulanito de al lado. Pero no con el desastroso, con el otro; vaya ser que aprenda a quererse y se acomode.

Y justo después, damos con la clave. TODOS TENEMOS REEMPLAZO. El error está en la excepción que se plantea, totalmente propagandística. El número uno también lo tiene. Por lo tanto… ¿qué sentido encontramos en luchar por cosas que no existen? ¿Cuándo vamos a dejar el culto a la abnegación y a ganárselo todo a sudor y sangre? Si es que el resultado no es mejor… ¿Entonces pa qué? Para acabar frustrados y preguntándonos en sesión continua qué carajo hemos hecho tan mal y que leches nos ha quedado por intentar.

La estrofa que empieza por lo de la carta de despido tiene la clave: ese sueño caribeño que se nos diseñó cuando el mundo era uno muy distinto del que nos iba a tocar cuando llegásemos. Lo que he dicho antes: gente diseñando un plan de estrategia para un plano que no conocían. Un sistema que ya nos dieron roto y que ahora nos reprochan no haber sabido manejar.

He dejado, como casi siempre, el estribillo para el final. La generación estafada, esa que creció pensando que lo iba haciendo todo bien, pensando que luego vendría el disfrute (un luego que nunca llega), mezclando cosas de otras épocas e intentando sobrevivir en las que iban llegando, con fe ciega en adultos que no tenían ni idea y rivalidad con las personas con las que iban a tener que convivir, pero intentando también parecer sencillos para no molestar a los otros (respirando bajito pa no ofender); frustrada, enfadada, asustada, demasiado vaga para sus predecesores, demasiado aburrida para los que vienen detrás, carne de Prozac… Mi más sincera enhorabuena a los que lo vieron en su día y se rebelaron; y gracias por abrirnos camino a los que nos hemos dado cuenta tarde y andamos en boca de todo el mundo por haber dejado de seguir el guioncito rancio y vivir, según ellos, fuera de la etapa que nos corresponde. Gracias por la enseñanza final, útil donde las haya: todos tus consejos los desaconsejo, tu mentalidad la voy a ilegalizar; la verdad expira, la honestidad es mentira y popular mi intimidad>>. Y, en esta línea, un saludo muy sincero a todos esos a los que los listillos llamamos <<tontos>> mientras ellos se ríen de nuestra supuesta inteligencia en una vida mucho más cómoda e interesante que la nuestra.

Buenos y rebeldes días.

Publicado el 21 de julio de 2022
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