
"Ciencia ficción. Literatura y más" por Diego Cuenca Vidal.
El libro y sus universos
Antes de hablar del libro es necesario introducir al lector en un mundo oscuro, tenebroso, arcano, situado entre los mitos antiguos y la locura. El mundo de los mitos de “Cthulhu”, el mundo de las más oscuras pesadillas que cualquier tipo de humanidad pudo imaginar.
Este “universo” es el creado por el escritor Howard Phillips Lovecraft y continuado incluso después de su muerte por otros escritores. Lo componen una serie de relatos de ciencia ficción oscura donde se mezcla lo fantástico con el horror gótico.
Todos ellos tienen como denominador común a una serie de seres ancestrales, mucho más antiguos que la humanidad misma, que vuelven de sus mundos para atormentar a los humanos en historias cargadas de horror. Estos seres pueden ser fantasmas, demonios, seres provenientes de otros mundos del universo o seres que siempre han estado en el planeta tierra, por ejemplo en las profundidades de los océanos.
En otra reseña hablaremos con detalle de este universo y en lo particular de él, tanto que ha llegado hasta nuestros días incluso con libros arcanos dados por reales como el “Necronomicón”. Si, el” Necronomicón”, un grimorio1 con el que se puede invocar a los demonios no existe; fue una invención de Lovecraft para uno de sus relatos.
En cuanto al libro que nos ocupa, se escribió en 1931, aunque no se publicó hasta 1936 en varias ediciones de la revista estadounidense de ciencia ficción “Astounding Stories”; uno de aquellos Pulp Magazines2 que tanto contribuyeron a la difusión de la ciencia ficción entre el público en general.
En el libro se rememora, a modo de advertencia para una próxima expedición que se está preparando para ir a la Antártida, los hechos ocurridos en el viaje de exploración llevado a cabo por la Universidad de Miskatonic3 en 1931 a ese mismo continente. El narrador, el Dr. William Dyer, único superviviente junto a un estudiante apellidado Danfort, narra, primero de forma más general y luego de forma más detallada los terribles acontecimientos acaecidos.
Intentando no desvelar mucho de la trama, diré que la expedición se topa accidentalmente con unos extraños cuerpos congelados, con unas montañas mucho más altas de lo esperado (las más altas del planeta) en el centro del continente y con los restos de lo que parecen inmensas ciudades de muchos millones de años de antigüedad que han permanecido ocultas en los confines del planeta. Por supuesto la expedición sufre grandes imprevistos y catástrofes, pero gracias a que llevan varios aviones consiguen adentrarse en el corazón de este mundo olvidado e iniciar una exploración detallada del mismo que les reportará respuestas impactantes y sobre todo aterradoras.
Tanto la idea de lo que se relata como el propio relato consigue introducir al lector en esa famosa atmósfera Lovecraftiana de mundos ancestrales, mitos aterradores que se hacen realidad y aventura épica, aunando de forma magistral la aventura con lo tenebroso. Pensándolo, me recuerda un poco al libro “El faro del fin del mundo” de Julio Verne, por el tono oscuro, pero, por supuesto, todo mucho más oscuro. Se nota la mano de “Cthulhu” guiando la prosa de Lovecraft.
El autor
Nacido en Providence (Rhode Island) el 20 de agosto de 1890 en el seno de una familia burguesa, creció con la sobreprotección de su madre ultraconservadora, sintiéndose perteneciente a una élite puritana y racista en la América próspera tras la guerra civil. Su padre murió siendo él muy pequeño y su madre cuando él tenía 31 años, teniendo su mayor afinidad con su abuelo Whipple Van Buren Philips de cuya biblioteca surtía su mente de innumerables relatos.
Tras la muerte de su abuelo su familia cayó en graves problemas económicos, lo que unido a una personalidad peculiar llevó a Lovecraft a llevar una vida taciturna y encerrado en sí mismo.
Trabajó como escritor en revistas “Pulp” de la época, tanto con sus propios relatos como retocando escritos de otros autores. A raíz de estos trabajos pudo conocer a muchos escritores con los que estableció intensas relaciones epistolares y que después formarían el llamado “Círculo Lovecraft”4.
Se casó en 1924, pero este matrimonio sólo duró 2 años y los problemas económicos siguieron acechando a Lovecraft, que veía como no era capaz de tener una estabilidad económica incluso viviendo en un barrio de inmigrantes de Brooklyn, para colmo de su racismo.
Pasó sus últimos años enfermo hasta su muerte el 15 de marzo de 1937 con sólo 46 años.
Lovecraft está catalogado entre “los precursores”, dentro de las edades de la literatura de ciencia ficción, junto con otros como Edgar Alan Poe, Julio Verne, H. G. Wells o Arthur Conan Doyle, siendo su escritura muy descriptiva (a mí me recuerda a Julio Verne) y a veces un poco lenta para los cánones actuales, muy de las novelas tipo thriller, donde la acción y el ritmo no puede parar. Este libro, al igual que la mayoría de los de Lovecraft tiene un estilo narrativo conocido como “Weird Fiction”5 (ficción extraña), que nos envuelve en lo misterioso, macabro y terrorífico.
Sin embargo, sobre H. P. Lovecraft se tiene un consenso en cuanto a que su literatura se divide en 3 etapas; “la gótica” (1905-1920), influenciada por Edgar Allan Poe, donde escribe cuentos clásicos de horror; “la onírica” (1920-1927), influenciada por Lord Dunsany y donde sitúa sus relatos en mundos antiguos y mágicos que beben de las leyendas mediterráneas (a modo de paralelismo con Tolkien en cuanto a las leyendas y mitología nórdica) y la última y más conocida, “Los Mitos de Cthulhu” (1927-1937) donde desarrolla su propio estilo mucho más macabro y terrorífico.
Influencias
Pocas veces un autor que murió tan joven ha conseguido influir tanto en la literatura contemporánea a él y en la posterior. Y si nos vamos hasta la actualidad, no solo en la literatura sino en otras artes como el cine, la pintura, el cómic, la música, los videojuegos, el merchandishing, etc. Sus mundos terroríficos de los Mitos de Cthulhu se han convertido por sí mismos en un “Mainstream”6 por derecho. Un universo propio a la altura de otros como Tolkien o Asimov.
Podemos encontrar innumerables muestras del legado de Lovecraft en cualquier lugar. Sólo voy a nombrar unas pocas obras, pero la lista es interminable.
En cuanto a películas podemos hacer mención a “Dagon la secta del mar” (2001) y “Cthulhu” (2007), basadas en el relato “La sombra sobre Innsmouth” (1931) o “La piel fría” (2017), adaptación de la novela homónima de Albert Sánchez Piñol, donde la influencia de los mitos de Cthulhu es más que evidente.
Otras son “El horror de Dunwich” (1970), “El palacio de los espíritus” (1963), “El resucitado” (1992), “Colour Out of Space” (2019), “The Call of Cthulhu” (2005), “Re-Animator” (1985) o “Underwater” (2020), donde el universo de “Cthulhu” se apodera de todo, con un final apoteósico.
Hay decenas más inspiradas o influenciadas por Lovecraft, además de guiños y menciones curiosas como que el psiquiátrico penitenciario de Gotham City de Batman se llame “Arkham Asilum”, en clara alusión a la ciudad protagonista de los mitos de Cthulhu.
Si nos fijamos en las series podemos nombrar el capítulo "In Vaulted Halls Entombed" de “Love, Death + Robots” o los capítulos “El modelo de Pickman” y “Los sueños en la casa de la bruja” de “El gabinete de las curiosidades de Guillermo del Toro”, aunque toda la serie de del Toro respira el ambiente Lovecraft. Estas dos series son, sin duda, de las mejores que he podido ver en los últimos años.
En cuanto a juegos de ordenador y juegos de Rol de mesa son incontables los existentes y los que seguirán creándose, ya que la cosmología Lovecraft da para mucho.
Lovecraft también ha tenido su influencia en la música, y valga como ejemplo la canción de Metallica "The Thing That Should Not Be", publicada en el álbum “Master of Puppets”.
En la actualidad cabe hacer una mención especial en cuanto a artista Lovecraftiano a Guillermo del Toro, no solo por la serie ya mencionada del gabinete de las curiosidades, sino por otros proyectos como la exposición “En casa con mis Monstruos” y sobre todo, en cuanto al libro que nos ocupa, por su proyecto que lleva intentando desarrollar desde hace muchos años de llevar al cine “En las Montañas de la Locura”. De momento no ha sido posible por la escala descomunal que podría suponer la película, pero visto su “Frankestein” de 2025 parece menos imposible.
¿Y?
No por ser muy obvio hay que dejar de repetirlo. ¿Qué tiene la fantasía y la ciencia ficción que nos lleva a través del espacio y del tiempo a mundos que creíamos imposibles? Para algunos, servidor incluido, el mundo y la vida no sería igual, es más, sería mucho peor, sin la fantasía y la ciencia ficción. Y ¿por qué digo todo esto? Pues porque IMAGINAR (si, imaginar con mayúsculas) es una de las herramientas más potentes que tiene el ser humano.
Pues eso, vamos a imaginar, ¿No sería maravilloso que se descubriese en la Antártida algo como lo que se describe en el libro? ¿Por qué no? Si nos olvidamos de la teoría de la evolución y de lo que sabemos a través de la paleontología y la arqueología… hace doscientos millones de años el supercontinente “Pangea” comenzó a fracturarse, estando la Antártida en latitudes mucho más ecuatoriales que en la actualidad. ¿Podría haber habido vida consciente hace doscientos millones de años en un clima cálido y húmedo? Pues, dentro del marco de la ciencia ficción y la fantasía, ¿por qué no?
Imagínate por un instante que nos desayunamos un día con que en las noticias de todo el mundo se nos revela que se han encontrado restos arqueológicos de una antigua civilización de doscientos millones de años de antigüedad, contemporánea a los dinosaurios. ¿Serían originarios de la tierra? o ¿podrían ser una raza extraterrestre que se asentó en el planeta? Entonces ¿descenderían los homínidos de ellos? o ¿serían ramas totalmente distintas y ellos se habrían extinguido? La idea es fabulosa, recogida en parte por Edgar Allan Poe en “La narración de Arthur Gordon Pym” (1838) y por Julio Verne en “La Esfinge de los hielos” (1897) y desarrollada magistralmente por Lovecraft.
Realmente no sé si una noticia así sería incluso más impactante que el contacto con una inteligencia extraterrestre. ¿Qué opinas?
Para quién quiera darle un rápido vistazo al círculo Lovecraft
Si te has quedado con ganas y te atreves a internarte en el universo Lovecraft (no prometo que ya no puedas salir nunca) te recomiendo alguna de las antologías del universo Lovecraft, como “Howard Philips Lovecraft y otros; Los Mitos de Cthulhu” (1969), de Alianza Editorial. Este libro presenta, además de una introducción muy aclaratoria, 21 relatos de Lovecraft y otros escritores estructurados en tres grandes capítulos; relatos de los precursores, relatos de los mitos y mitos póstumos.
Notas. Como no todo el mundo tiene por qué saberlo todo, aquí dejo el significado de algunos términos que aparecen anteriormente y que son propios del lenguaje de la ciencia ficción.
Tropos sobrenaturales: Motivos narrativos recurrentes que recogen expectativas que nos son familiares y, sin embargo, pueden contarse de una forma nueva una y otra vez. Un ejemplo es “el cazador sobrenatural”, donde la combinación de una estructura de thriller policíaco con elementos fantásticos crea un efecto llamada. El investigador ofrece posibilidades de identificación y profundidad moral, sobre todo cuando las reglas del mundo mágico no son blancas o negras. Otro ejemplo son las “sociedades secretas o submundos mágicos” con sus propias jerarquías, rituales y reglas que coexisten de forma invisible con la sociedad moderna. Un último ejemplo, “el papel del elegido en contra de su voluntad”, donde el protagonista comienza siendo una persona corriente que de repente se ve arrastrado a un mundo mágico a través de una herencia, una visión o una desgracia, dándose cuenta de que el mundo le necesita. Este tropo coloca al lector en esta misma posición. Ser importante de repente, poseer poderes o cumplir una profecía: esto crea una intensa sensación de "qué pasaría si...". Este tropo es particularmente fuerte en la ficción para jóvenes adultos, pero también en series de fantasía urbana más maduras. (Fuente: Fantasy News & Lifestyle).
Estimado Diego,
creo que acabo de encontrar en ti un compañero de afición por la literatura de terror, y en particular, de los dos maestros que mencionas H.P. Lovecraft y Edgar A. Poe.
Al igual que a ti, me fascinan las distopías. Yo no sé muy bien si es mi forma de mostrar mi disgusto con el mundo actual, pero todo lo que huele a distopía me excita mucho. Sin ir más lejos, el día del “apagón” de todo el país, un 28 de abril de 2025, fue uno de los días más divertidos que recuerdo últimamente, buscando la radio del abuelo, con las linternas o las velas, cocinando con gas, me encontraba en mi salsa. A diferencia de muchas otras personas que lo vivieron con angustia.
Y para que veas que Lovecraft es uno de mis autores de referencia te pongo este link a mi blog donde quise hacer un “muy humilde” tributo con un pequeño relato allá por el 2016: "Los mitos del Goldfish"
https://plazadelhumilladero.blogspot.com/2016/07/los-mitos-del-goldfish.html
Encantado de poder compartir contigo esta querencia distópica. Un saludo