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Equilibrista

“Notas de Lluvia” por Aysha Singing In The Rain.

Y a los buenos días, gentecilla de las redes. Vuelvo un poco tarde de unas vacaciones que ni siquiera quería tomarme; así que entremos por la puerta grande, con todo el buen rollo de este tema de Los Aslándticos. Pasen y vean.

 

<<Yo tengo un castillo en el aire que ni un huracán me lo mueve,
vivo en una torre de naipes que puedes poner donde quieres,
me sé algunos trucos de magia y algunas canciones también…
Si quieres venirte conmigo, hay algo que tienes que aprender:

 

que solo hay una oportunidad, la vida son dos días desde ayer,
mis huellas las va borrando el mar y tal vez no se pueda volver.
¿A dónde iré? No lo sé, ya lo descubriré… ¿y qué más da?

 

Sonrío cuando me levanto, si hace buen día o si llueve;
pues paso la vida soñando, sabiendo que todo se puede.
Y en cada canción que yo canto, lo bueno y lo malo también
se vuelven palabras que riman y el mundo se ve tal como es:

 

un escenario nada más, donde cada uno tiene su papel;
a algunos nos gusta improvisar, tal vez solo se nos dé bien disfrutar.

 

Si soy como un equilibrista, haciendo lo imposible para no caer
en manos de la gravedad, andando por la cuerda floja sin mirar atrás;
como un malabarista que juega con la realidad, haciendo maravillas en el aire,
poniendo a bailar el fuego, contento si tú me aplaudes.

 

Y le he perdido el miedo a la altura, mi vida es una aventura;
si quieres, vente conmigo, hagamos una locura.
Le he perdido el miedo a la altura, mi vida es una aventura;
si quieres, vente conmigo, vámonos>>.

 

No tengo absolutamente nada que objetar a la primera estrofa. Suscribo fervientemente todas y cada una de las palabras que la componen. Y es que, como buena bruja, soy muy fan de la magia; y eso, siempre conlleva un cierto toque infantil que te da el estar en contacto con tu niña interior. Sobre todo, si hace poco que te has reconciliado con ella; fundamental para convertirte en la adulta que de verdad quieres ser.

Una de las claves para sentirse así, te la da el final de la estrofa: dejar de planificar. Y no me refiero a vivir a lo loco, solo a VIVIR; planificando lo justo y fluyendo todo lo posible. La resiliencia de saber encajar lo que va viniendo, con talante e incluso, ¿por qué no? Disfrutando de la sorpresa.

Ya a la segunda sí voy a ponerle un <<pero>>. No todo se puede. Los que me hayáis leído anteriormente lo sabríais antes de que lo dijera. Es una de mis eternas cruzadas, ese autoengaño que genera tanta cutrez y tanta frustración. No, no es verdad que todo se pueda y, pese a ser una persona flexible en cuanto a cambiar de idea si se me argumenta adecuadamente, este pensamiento lo mantendré aunque me claven astillitas bajos las uñas. No todo se puede, pero se pueden otras cosas. Como siempre digo: cambiar lo que se puede, aceptar lo que no, y saber distinguir entre ambas.

Lo que sí me conquistó al instante de esta canción fue lo del escenario, porque no hay un suelo mejor que pisar en este mundo y parte de otros; si acaso, se le acerca una pista de baile. Pero es cierto que la vida es una gran obra en la que tenemos que saber improvisar más allá de lo ensayado.

Y respecto a lo de disfrutar, me he pasado media vida justificando el ser una persona tranquila y casera ante todos aquellos que me llamaban aburrida o amargada; cuando, en realidad, creo que soy una de las personas más disfrutonas que conozco. Pero a mí manera, y en continua expansión de horizontes. A veces, damos demasiada importancia a lo que sale de mentes simples que creen que cantan bien cuando, en realidad, solo desafinan de continuo; pero me quedo con el placer de haberlo aprendido y subsanado.

En el estribillo (penúltima estrofa aquí), quedan más que confirmadas la resiliencia y la pasión por la vida. Y deja entrever un puntito que a mí me gusta pensar que es romántico. Aunque, realmente, podría referirse también a una amistad; pero ya me conocéis, yo siempre voto por el amor.

Me gusta mucho ese <<contento si tú me aplaudes>>, porque me hace sentir menos sola. Me explico: me identifico mucho con esa fortaleza y esa vitalidad que esconde también un poquito de sentimiento de soledad; esa sensación de saber que vales pero, a la vez, tener que luchar constantemente con un monstruo que te dice que no tanto. Y, a menudo, en estos casos, siempre “necesitas” a alguien en quien ampararte, aunque solo sea un poquitico.

La estrofa final (en realidad, el puente antes del último estribillo) solo viene a magnificar todo lo anterior.

Así que nada, estamos de vuelta. Espero hayáis pasado un estupendísimo verano.

Buenos y buenrolleros días.

Publicado el 14 de septiembre de 2022
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