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José Echegaray y Eizaguirre

“Premios Nobel de Literatura” por Mariángeles Salas.

En 1904, José Echegaray compartió el Premio Nobel de Literatura con el poeta provenzal Frédéric Mistral, convirtiéndose así en el primer español en recibir un premio Nobel.

 

Aunque nació en Madrid en 1832, con tres años, la familia se trasladó a Murcia, donde su padre obtuvo la Cátedra de Agricultura del Instituto Alfonso X el Sabio, estableciéndose en la calle Puxmarina, cerca del futuro Teatro Romea. Pronto el niño demostró unas dotes sobresalientes para el aprendizaje, especialmente en el campo de las Matemáticas, hasta el extremo de utilizar trozos de yeso para tapizar con complejas fórmulas las puertas de las habitaciones de su hogar. Fue aquí donde inició sus estudios y cursó el Bachillerato hasta marcharse, ya con 14 años, para completar su formación.

Su verdadero oficio era la ingeniería, pero con la ciencia no había forma de alcanzar un buen sueldo. En el teatro encontró, por lo que podemos suponer, el instrumento para obtener ingresos sustanciosos con los que dar estabilidad a su economía doméstica. Esta debe de ser la explicación de su muy prolífica producción: una media de dos obras por año.

En su momento, la fama de Echegaray procedía también de su actividad como científico y como político. Hijo de un médico, obtuvo el título de Ingeniero de Caminos con el número uno de su promoción. Con el tiempo, llegaría a formar parte de la Real Academia de las Ciencias Exactas.

Estaba convencido de que la modernización de España solo se podría conseguir a través de la introducción de los saberes más modernos. Él mismo se ocupó de divulgar, por ejemplo, los últimos avances en matemáticas, tal como ha señalado el historiador José Manuel Sánchez Ron. Se considera, de hecho, que las matemáticas españolas del siglo XIX comienzan con su obra.

Este camino, el de la educación, era el único que podía sacar al país de su atraso. A su juicio, la traumática derrota militar en la guerra de 1898 frente a Estados Unidos no se debía tanto a la responsabilidad del Ejército como a la inferioridad española en riqueza y ciencia.

Mientras tanto, como hombre público, defendió desde el Congreso ideas progresistas. Se pronunció contra la existencia de la esclavitud en Cuba y Puerto Rico y defendió también la libertad religiosa. Pero tampoco fue ajeno a las intrigas políticas de su época.

Tras el fin de la monarquía de Isabel II, en 1868, intervino en un plan para hacer rey de España al duque de Génova, Tomás de Saboya. Se pretendía casarlo con la hija del duque de Montpensier, otro de los aspirantes al trono. La idea quedó en uno de los muchos fracasos que precedieron a la instauración de Amadeo I en el trono.

Echegaray fue ministro de Hacienda durante un intervalo de pocos meses, entre el 19 de diciembre de 1872 y el 24 de febrero de 1873. Ocupó igualmente la cartera de Fomento, desde la que procuró impulsar las obras públicas.

En 1904, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel por haber revivido las tradiciones de la dramaturgia española. Al parecer, tras unos cuantos galardones procedentes del norte de Europa, había llegado el momento en la academia de mirar al sur.

El premio le fue entregado en Madrid, el 18 de marzo de 1905, por el rey y la comisión sueca organizadora. La concesión del Nobel de Literatura escandalizó a las vanguardias literarias españolas y, en particular, a los escritores de la generación del 98. En ese tiempo Echegaray no era considerado un dramaturgo excepcional y su obra era criticada muy duramente por escritores de tanto relieve como Clarín o Emilia Pardo Bazán. Entre las reacciones más beligerantes, la de Valle-Inclán fue muy agresiva. Llamó a Echegaray “viejo idiota”

Para los escritores más renovadores de la península, el éxito de Echegaray no fue motivo de la alegría, sino más bien el equivalente a una bofetada. Los literatos de la generación del 98, como Azorín, Pío Baroja o Miguel de Unamuno, le despreciaban por considerarle el representante de la España más rancia. Por eso publicaron en la prensa un escrito en el que se distanciaban de la propuesta de un homenaje nacional contra el flamante Nobel. “Nuestros ideales artísticos son otros y nuestras admiraciones muy distintas”, proclamaba el texto.

Se cuenta, incluso, que Echegaray ofreció donar su sangre, con ánimo conciliatorio, en una ocasión en la que Valle-Inclán estaba enfermo de gravedad. Sin embargo, el autor de Luces de Bohemia no habría aceptado esa posibilidad. “No quiero la sangre de ese. La tiene llena de gerundios”, dijo supuestamente al doctor.

¿Por qué esta animadversión tan desaforada? Una hipótesis apunta al resentimiento. Valle-Inclán se habría presentado a un premio literario y Echegaray, miembro del jurado, habría resultado decisivo para evitar su victoria.

Echegaray contaba con la admiración de escritores internacionales tan reconocidos, ayer y hoy, como el italiano Luigi Pirandello y el irlandés George Bernard Shaw. Cuando Mariana, un drama influenciado por el teatro renovador de Ibsen, se estrenó en Londres en 1897, Shaw lo calificó de obra maestra.

La Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, de la que llegó a ser presidente, estableció en su honor el Premio Echegaray, que le otorgó en 1907. Entre sus obras científicas: Cálculo de variaciones, Teorías modernas de la Física, Ciencia popular, Problemas de Geometría, Problemas de Analítica e Introducción a la Geometría Superior. Entre sus obras dramáticas más aplaudidas entonces: La esposa del vengador, En el seno de la muerte, Mancha que limpia, O locura o santidad, El gran galeoto, Conflicto entre dos deberes y A fuerza de arrastrarse.

Echegaray, que murió en Madrid en 1916,  fue presidente del Ateneo de Madrid durante diez años, del 1898-1899, y presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles durante el periodo de 1903 a 1908. También fue miembro de la Real Academia Española donde ocupó el sillón "e" minúscula entre 1894 y 1916.

Entre los puestos de importancia, Echegaray fue dos veces presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, primer presidente de la Sociedad Española de Física y Química, creada en 1903; presidente de la sección de Matemáticas de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias y primer presidente de la Sociedad Matemática Española.

 

Fuentes

 

http://www.proyectosalonhogar.com/Diversos_Temas/Premios_Nobel_hipanoparlantes.htm

https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20191212/472179804624/jose-echegaray-premio-nobel-literatura.html

Punto 9

Publicado el 18 de julio de 2022
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