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La ciudad - Lara Moreno

Reseña realizada por Begoña Curiel.

La violencia no necesita de puñetazos. El autoengaño aliado con el silencio y la indiferencia arrasan igual. Las tres mujeres de Lara Moreno son un ejemplo que duele en La ciudad que podría ser cualquiera. Donde los yugos asfixian y se ocultan tras las puertas. Sólo hace falta querer verlos. Lara Moreno obliga a mirar a quienes se tapan los ojos y eso me gusta.

El saco de la enorme Madrid engulle las historias personales pero esta novela ha puesto en foco en tres ramas enlazadas que no llegan a conocerse pese a habitar el mismo edificio. Hay tanto que ocultar (cada una con sus motivos), tanta angustia y miedo que Oliva, Damaris y Horía viven su quinario por separado y sin embargo... unidas.

Es uno de los aspectos que más he disfrutado: cómo maneja Lara Moreno la narración para conseguir que “se esquiven”. Nos tienen acostumbrados a los lectores –no es una crítica sino lo habitual– a que confluyan personajes y tramas y estas excepciones siempre se agradecen.

  Nada tienen que ver una con otra pero la novela dice que sí. “Desmenuzadas” darían para muchos párrafos pero resumo: Oliva, es la prisionera de una relación tóxica. Damaris dejó Colombia tras un terremoto que desbarató su existencia. Ahora cuida de dos niños. Horía es marroquí, fue a Huelva a trabajar de temporera y termina en la portería del edificio donde están sus compañeras.

A priori la situación más precaria es la de Horía. Tiene que ocultarse por obligación. No tiene papeles pero no va dejar España hasta saber qué ha sido de su hijo: desconoce cómo ha terminado su viaje por el Estrecho hacia el supuesto sueño europeo.

Damaris, no sabe o no quiere saber, que sus patrones van de estupendos pero son explotadores de manual. No tiene más remedio que  seguir adelante sí o sí lamiéndose las heridas de la desgracia en su tierra natal.

Oliva es... ¿la privilegiada con respecto a Horía y Damaris? (cada lector llegará a sus propias conclusiones). En principio “nada” le ata al demonio del que no puede separarse. Qué bien relata Lara Moreno la angustia de Oliva, el maltrato que todavía cuesta comprender a parte de la sociedad si no hay hematomas ni partes médicos por medio. Si una mujer es económicamente independiente, «¿por qué aguanta», mantienen con firmeza l@s que “no entienden”...

  La ciudad es una estupenda oportunidad para descreíd@s, cieg@s y cínic@s incapaces de calzar otros zapatos que no sean los suyos. Y no sólo me refiero a Oliva. Por supuesto, los de Horía y Damaris. Esta novela dibuja rostros contra la enfermedad del individualismo, tira de las solapas del clasista y del que asegura convencido que no es racista.

No le hace falta regodearse ni adorno alguno. La narración de Lara Moreno utiliza un tono austero pero efectivo. Sin estridencias y excesos narrativos que serían muy recurrentes en determinadas situaciones que encienden la sangre, inquietan y hasta asfixian. Lara Moreno, otro descubrimiento del que buscar trabajos anteriores y esperar los nuevos. A por ellos.

Publicado el 9 de noviembre de 2022
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