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La intimidad

"Notas de Lluvia" por Aysha Singing In The Rain

Y a los buenos días, gentecilla de las redes. Hoy os traigo <<Ya>>, de Vanesa Martín.

 

Ya no me esperas a la puerta del teatro,

ya no seguimos el guion que imaginamos,

 

ya mis locuras no son tan apetecibles

ni en mi vuelo de palabras me persigues;

se nos fueron tantas madrugadas…

 

Ya no te gusta que aparezca por sorpresa;

ya no sonrío si alguien pronuncia tu nombre;

 

ya no te espero para irnos a la cama,

entregándome al amor cada mañana,

desvistiendo todo lo que viste.

 

Ya me di cuenta de qué nos está pasando,

no pensaba que esto dolería tanto,

nunca imaginé escribir nuestro final.

 

Toma mi corazón, yo te lo dejo ahí;

haz lo que quieras, pero no olvides deshacerme lo que sé.

Toma mi corazón, yo te lo dejo ahí;

haz lo que quieras, pero no olvides deshacerme lo que sé de ti.

 

Ya, que la vida se convierte en laberinto;

Ya, que llegué a morir en nombre del instinto…

 

Voy tan pegada a ti que no te das ni cuenta

y te abrigo cuando aprieta la tormenta,

esquivando cada imagen de mi sien.

 

Ya me di cuenta de qué nos está pasando:

nos matamos para poder rescatarnos.

Nunca imaginé escribir nuestro final.

 

Sucede que esto es tan extraño, te besé por tantos años…

Qué bonito el amor cuando empieza, ¿no? Aunque yo, personalmente, prefiero ese momento en el que ya hay cierta confianza pero aún no se ha perdido el pellizco en el estómago. Intimidad. Eso es la verdadera intimidad, no el sexo o compartir según qué momentos (a mi parecer, totalmente innecesario). Intimidad es eso que permite hablar sin palabras, que carga cualquier gesto de toda la intención que sea capaz de albergar, que hace que dos personas a las que no les gusta dormir acompañadas duerman mejor juntas que separadas, que convierte a la otra persona en tu persona.

Ese es el momento exacto. Ese en el que, consciente o inconscientemente, algo dentro de ti sabe que esa es la persona con la que sí, con la que todo, con la que siempre.

Pero pasa una cosa. O varias, a decir verdad. La más importante es que es vital, a la par que poco común, que la otra persona lo sienta también. Pero incluso si eso llega a suceder, hay tantas cosas que pueden estropear esa unión… La rutina, la evolución individual, los contratiempos… Y entonces, un día, sin saber muy bien cómo, te despiertas y esa llama está como ahogada, aunque está; lo que hace que duela de forma proporcionalmente inversa a la posibilidad de solucionarlo. Porque en esto último también afectan muchos factores: la fuerza de la llama de la otra persona, la eficacia del pegamento que la une a la tuya, las circunstancias de cada una de las partes…

Es cuanto menos, curioso, que algo tan grande sea, a la vez, tan frágil y tan fortuito. Y que pueda convertirse en algo tan tóxico como para tener que destruirlo un poco más cada equis tiempo, buscando la emoción de recomponerlo. Pero es que, además, a pesar de ser un proceso muy progresivo, el resultado final nos golpea como de repente, como si nos hubiéramos mantenido impermeables a todas las pequeñas señales que lo han ido fraguando. Y entonces, como en la canción, nos acostumbramos tanto a la otra persona que casi se vuelve invisible o, peor, a ratos, incluso inconveniente.

Y entras en una especie de espiral en la que sospechas que no hay caballo ganador, porque has perdido todo lo que esa persona suponía pero con la sensación de no poder encontrarlo en ninguna otra. Y ahí están: los famosos fantasmas del pasado. Esos que rompen varias relaciones, la que tuviste con ellos y algunas de las que vienen después.

Si tienes suerte, con el tiempo, te das cuenta de que lo que realmente echas de menos es el sentimiento; pues la persona que te lo suscitaba ya no existe como tal, porque ha cambiado y porque ya no está contigo. Entonces y solo entonces, empiezas a vislumbrar un rayito de luz a través de la rendija. Pero eso no garantiza volver a sentirlo, y pesa.

¿Y a vosotros? ¿Ya os tocó alejaros de la persona que queríais para toda la vida?

Buenos y nostálgicos días.

Publicado el 26 de enero de 2022
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