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22/11/63 - Stephen King

Reseña realizada por Begoña Curiel.

El intento de borrar del mapa al asesino de Kennedy antes de que realice el disparo mortal, nos ofrece un memorable retroceso en el tiempo mientras dibuja un retrato de la América de la época. Si difícil es la misión, más complicado será esquivar la resistencia del pasado a cambiar. Con un retorcido reseteo cronológico, King profundizará en el dilema ético que implica la maniobra y en las conspiraciones sin resolver que rodean a la muerte del presidente de Estados Unidos.

 

SECRETO TRAS LA PUERTA

Quién le iba a decir a Jake Epping, un simple y solitario profesor de Maine, que se vería envuelto en una aventura de dimensiones casi épicas por hacerle caso a su amigo Al Templeton. Le revelará el secreto tras la puerta del almacén de su restaurante; quien la traspase, activará el calendario hacia atrás. En concreto, hasta las 11:58 del 9 de septiembre de 1958 desde su presente en 2011. Sin embargo, cuando el viajero en el tiempo –Al ya lo había hecho en varias ocasiones– regresa, verá en su reloj, que sólo han transcurrido dos minutos.

La salud de su amigo no le permite emprender una misión pendiente: Al está convencido de que, sin el asesinato de John F. Kennedy, se habría evitado la guerra de Vietnam, miles de muertos y las traumáticas secuelas de los supervivientes. Para ello, Lee Harvey Oswald, autor oficial del asesinato en 1963, tiene que desaparecer.

Jake comenzará el “juego” y sabe de antemano que una vez vuelva al presente, se anulará cualquier cambio que se haya producido a lo largo de la aventura. También es consciente de que tendrá que habitar el nuevo presente durante los cinco años que le separan de la crítica fecha, la que da título a la novela. ¿Cómo se vive una mentira así, con una identidad falsa? ¿Y si mientras tanto, hay imprevistos? Pero nadie le advirtió a Jake que allí se enamoraría de Sadie Dunhill. Eso, dejando a un lado el “pequeño” detalle de que, su objetivo es acabar con la vida de Oswald y... no es un ningún asesino a sueldo ni nada que se le parezca.

Cuando el profesor cruza la puerta, King nos meterá en faena y por si no fuera mediano el encarguito, Jake se plantea una nueva meta. Antes de todo esto, quedó impactado por la redacción de uno de sus alumnos, Harry Dunning, titulada «El día que cambió mi vida». De niño fue testigo del asesinato de su madre y sus hermanos a manos de su padre. Entre ceja y ceja se le ha metido salvarlos y ya que va...

 

SUSPENSE Y RETRATO DE LA ÉPOCA

Como ficción, la idea es fantástica pero la novela es mucho más que entretenimiento. El profesor viajará más de una vez y resulta abrumador el galimatías en el que se enreda al lector. Idas y vueltas, repetición calcada de situaciones, hechos y personajes pululando por el nuevo escenario en el que se sumerge el protagonista. Pero el pasado tiene sus propias reglas y pesarán sobre sus hombros. Como una losa.

Mover los hilos de ese pasado a su favor, conlleva riesgos que pueden hacer saltar el plan por los aires. Stephen King maneja el suspense, el miedo y la angustia de forma colosal y aunque 22/11/63 no es una novela de terror, provoca sensaciones que se acercan bastante. El viajero, nos las hace pasar canutas.

Acompañaremos sus pasos entre tensiones políticas, la Guerra Fría, problemas raciales, la lucha de la mujer contra la discriminación, violencias cotidianas incluido el maltrato de género, los cambios culturales, la música(el rock y el jazz despuntan entonces)... King se interna así en un extenso retrato de la sociedad con la excusa de los saltos cronológicos.

 

EL PASADO NO QUIERE CAMBIAR

A través de los temores de Jake, traslada preguntas al lector: ¿Es adecuado hurgar en el pasado, cuando se pretende modificarlo? ¿Es tan buena idea como parece? ¿El fin justifica los medios? Son estos dilemas, además de la tensión que transmite la trama, el pilar narrativo de 22/11/63. Es fascinante cómo el autor consigue que el lector vea al pasado como un ente en sí mismo, con vida pese a su finitud.

Llegas a sentir de verdad, cómo se resiste, las fórmulas y recursos con los que cuenta para no ser alterado. King es un gran narrador: sabe transmitir con acierto, el pavor que siente el protagonista cuando constata que pierde las riendas, que lo suyo es una auténtica osadía.

 

LABERÍNTICA

La lectura requiere de mucha atención. Es difícil no perderse en algún momento. El desdoblamiento de Jake trastoca y confunde con la repetición de escenas en tiempos diferentes. Más de una vez viajé hacia atrás en las páginas, porque ya no sabía en qué momento me encontraba, o no recordaba los detalles de la anterior escena del mismo período cronológico.

Además de mucho papel (u ordenador, supongo) donde recopilar todos los datos –incluidas las teorías de la conspiración sobre la muerte del presidente Kennedy entre otras cuestiones–, es imposible no sentir vértigo cuando tratas de imaginar el proceso de montaje de la estructura de la novela. Hay que tener una cabeza de diez para no perder el hilo en la escritura. Es delirante.

Sin embargo, la profusión de datos y las descripciones calculadas y extensas de las que está plagada la novela, me dejaron agotada. Y en varias ocasiones, consiguieron aburrirme. Pese a todo, durante la lectura no dejé de pensar en el tremendo trabajo y esfuerzo que tuvo que realizar el escritor. Porque no se trata sólo de cimentar y estructurar la obra además de recabar información a toneladas; hay que construir los personajes y sus correspondientes historias, tanto de los ficticios como de los reales. Y... que todo encaje.

En el caso de Oswald, rascará en su pasado, en los motivos que le llevaron o pudieron llevarle a atentar contra el presidente de los Estados Unidos. King cuenta su historia, lo describe como un maltratador, un personaje extravagante que se siente predestinado a hacer grandes cosas, frustrado, y por supuesto, polémico. Supongo que en general, todos hemos escuchado y leído teorías al respecto, pero son muy interesantes los capítulos dedicados a desentrañar las teorías y sus bambalinas sobre lo que pudo ocurrir. Da escalofríos y puedes creer o no...

 

UN FINAL MUY CONSEGUIDO

¿Conseguirá Jake Epping sus objetivos? Que Kennedy muere, ya lo sabemos, pero el desenlace de las tramas creadas por el escritor es apoteósico. Con tal nivel de tensión y expectativas, esperaba sorpresas y el impacto está asegurado.

Nunca pensé que leería un libro de King. En mi ignorancia, pensaba que toda su obra se centraba en el terror y no disfruto para nada del vello erizado por miedo. Salvo excepciones, que las hay, huyo del género por mi baja tolerancia a ese tipo de sensaciones. Nunca me ha valido lo de “pero..., si esto es ficción”. Por eso, me sorprenden las personas que siguen adelante, bien sea en literatura, cine, evento, etc, con historias para no dormir. Ojalá pudiera; sé que hay novelas de terror que merecen la pena. Afortunadamente, la recomendación de mi hermano Gabriel, un gran lector y amante de la obra de King, ha servido para no perderme 22/11/63.

Publicado el 27 de enero de 2025
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