
Un análisis sobre los cuentos infantiles, la educación y el desarrollo actual a través de de la novela ilustrada "!Llamadme Clark!", realizdo por: Rubén E. Vargas
No es algo habitual afirmar que el comportamiento y características de las sociedades reflejan con precisión el cuidado prestado a la crianza de sus niños, no sólo en cuanto a su desarrollo físico sino también emocional y a la enseñanza de los valores sociales que facilitan la convivencia y la tolerancia. Este impacto de la educación infantil en la vida adulta es claramente apreciado en la antigua Esparta donde el desarrollo emocional de los niños era marginado para favorecer la formación de guerreros en su adultez.
Los cuentos infantiles, transmitidos en sus orígenes oralmente, son estimados como una efectiva herramienta pedagógica para inculcar en los niños valores fundamentales para la convivencia, incluyendo la amistad, la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la creatividad y la unión, entre otras. Cuentos considerados clásicos han enfatizados valores como la determinación, la fuerza de la unión y la inteligencia (Hansel y Gretel, 1812); la obediencia y la cautela en el trato con extraños (Caperucita Roja, 1697).
¡Llamadme Clark!, este encantador libro de cuentos de María Ángeles Salas representa una muestra de su preocupación por inculcar valores fundamentales a los niños, en sintonía con las mismas motivaciones de Luciano de Samosato (125-192) al escribir el primer cuento infantil, El Cínico y el Asno.
En su planteamiento inicial, la autora ya envía un poderoso mensaje de unidad, integración familiar y amistad al presentar a Clark, protagonista conductor de los relatos como un catalizador de aventuras e incidencias familiares que siempre conllevan una enseñanza de mucha pertinencia en los tiempos actuales para la humanidad y, en particular, para la sociedad.
El estilo pedagógico de María Ángeles es más bien sutil, sin estridencias dialécticas, pero efectivas para dirigir la atención de los niños hacia la reflexión de problemas y situaciones de gran repercusión en la España actual. A fin de resaltar estas contribuciones de la autora, a través de Clark, me permito señalar al menos tres de estas enseñanzas:
Llamadme Clark también enfatiza el aprecio de las bellezas naturales de España, en particular de Asturias y la historia de sus figuras históricas como el Rey Don Pelayo.
La autora, en su redacción, utiliza expresiones de uso coloquial, apartándose un poco de las formalidades lingüísticas, quizás para mantener la accesibilidad a los lectores infantiles sin que esto represente una limitación en el alcance de la obra.
En fin, la lectura de este nuevo libro de María Ángeles Salas induce a pensar que sería de gran valor no sólo para los niños, a quienes está dirigido, sino también para los padres y autoridades educativas interesados en estimular a las nuevas generaciones en el análisis de los nuevos retos que deberá confrontar la humanidad.