
Esta no es una respuesta, sin embargo:

Ana,
deseo que alguien te bese
como si sobreviviera
sin manos y sin piernas
a una tempestad,
que alguien te lama el cuello
como si las cascadas fueran teorías de vuelo;
que sean muchos los cuerpos que te hundan una sonrisa,
porque las lágrimas,
como la dicha,
alumbran las tormentas.
(Ana, los relámpagos son árboles, árboles de incendio.)
Ojalá alguien atraviese tu lluvia
y te suspire, te gima y te nombre,
ojalá que esta noche tu voz sea silencio y saliva.
Ojalá la vida fuera solamente la oscuridad y sus vocales
(vocales tartamudas,
como deberían serlo todas las caricias).
Ojalá alguien
de entre todos los infiernos
besara el contorno de tu luna
y alumbrara
de un solo estruendo
el latido de tu sexo.