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221. XX Lectura compartida de El Quijote y degustación de platos típicos de la obra cervantina - 23 de abril de 2026

Crónica literaturizada por Lilia García Chiavassa:

—Acércate Sancho, tengo algo que decirte. Esta noche me han contado una de las más extrañas historias que he oído; y por contártela en breve, sabrás que, poco ha que a mí vino la hija del señor deste castillo, que es la más apuesta y fermosa doncella que en gran parte de la tierra se puede hallar y me refirió lo que sigue: “En las lejanas tierras de Alicante, el día 23 de abril del año de nuestro señor, un nutrido grupo de personas, todos ellos grandes damas y caballeros, se reunieron en torno a un gran libro donde se narran las aventuras y desventuras del bravo Don Quijote y su buen escudero Sancho Panza. Cada uno dellos leía con gravedad y a su turno las historias narradas en ese misterioso libro.”

—He de confesarte, amigo mío, que no entiendo cómo es posible que por aquellos lares ya se haya escrito un afamado libro de caballería donde nuestras grandes hazañas han quedado para el conocimiento de todos los mortales. Seguramente esto será obra de algún sabio encantador que nos ha estado siguiendo y ha fisgoneado nuestros desvelos en desfacer entuertos y socorrer a doncellas en apuros.

—También me ha dicho, la tan alta doncella, que, una vez concluida la lectura de las famosas hazañas, todas las damas y caballeros se afanaron en degustar los más deliciosos manjares manchegos: los “duelos y quebrantos”, el “pisto manchego”, el “atascaburra”, los “gazpachos viudos”, las “migas” y, de postre, “torrijas”, las cuales habían sido preparados por las hacendosas y fermosas manos de nobles princesas de esa santa tierra.

—Ya te decía yo, mi fiel escudero, que saldrían a la luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, ¡para memoria en lo futuro!

—La verdad sea —respondió Sancho—que yo no he leído ninguna historia jamás, porque ni sé leer ni escribir, más lo que osaré apostar es que más atrevido amo que vuestra merced yo no lo he servido en todos los días de mi vida y quiera Dios que en ese libro se quede reflejada toda la grandeza de vuestra merced.

Publicado el 20 de mayo de 2026
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