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Alejandra Beneyto - Entrevista

Entrevista realizada por Teresa Argilés para ELD.

¿Quién es Alejandra?

Alejandra es una mujer de 34 años, que es madre y tiene mucho mundo interior. A los 18 decidió estudiar Psicología y, aunque nunca ha ejercido la profesión, es psicóloga en todo lo que piensa y hace. Y es psicóloga de una manera muy especial cuando escribe.

Cinco libros publicados entre 2017 y 2019. ¿Cuántos más tienes en el cajón?

Solo uno más, que verá la luz también de la mano de Crossbooks. Tengo, además, dos borradores empezados a los que siento que no les ha llegado aún su momento y un tercero que parece que empieza a tomar forma…

Ese quizá llamado nosotros es tu último libro, ¿Te has abierto en canal?

Ese quizá llamado nosotros es, hasta la fecha, el libro en el que he tenido la oportunidad de volcar más reflexiones y tratar más temas.

Creo que esto ha sido posible gracias a la estructura de la novela, que abarca dieciocho años y distintas etapas vitales en la vida de los protagonistas que permiten enfocar los conflictos evolutivos de cada momento.

Además, acompañar durante tantos años el recorrido de dos personajes me ha permitido como escritora profundizar más en sus personalidades y entender por qué reaccionan cómo reaccionan a cada situación que atraviesan.

Así que, contestando a la pregunta, “me he abierto en canal” en el sentido de que he podido poner en boca de los personajes (no solo de los protagonistas, también de los secundarios) reflexiones propias acerca de la vida, la maternidad, el significado de crecer, encontrar tu propio camino, conflictos familiares, el hogar y el desarraigo…

¿Te costó mucho hacerlo?

No en la teoría. Tenía muy clara la historia y los personajes tenían tanta fuerza que en cuanto me sentaba a escribir las palabras salían solas. Pero, en la práctica, con una maternidad reciente y una serie de contratiempos en mi trabajo por cuenta ajena, fue muy difícil sacar tiempo. El proceso creativo se extendió dos años y diez meses.

¿Los escritores persiguen presentarse a algún concurso? ¿y tú?

Creo que la decisión de presentarse o no a un concurso depende en gran medida del momento en el que la escritora o el escritor se encuentre respecto a su carrera.

Por ejemplo, yo presenté una de mis novelas a un premio en el año 2018, cuando estaba empezando y el panorama editorial nacional estaba en un momento muy concreto que poco tiene que ver con el actual. De hecho, fui la ganadora de ese certamen y creo que me otorgó cierta visibilidad en un momento en el que la mayoría de autoras nacionales de romántica estaban enfocadas a la autopublicación.

Ese quizá llamado nosotros también decidí presentarlo a un premio con la intención de obtener algo de visibilidad al reanudar mi carrera editorial después de unos años de parón, pero en este caso no hubo suerte.

¿Este libro lo definirías como ficción romántica? O tiene algo no ficción...

Me hace gracia esta pregunta porque creo que, a todas las escritoras, especialmente a las de novela romántica, se la han formulado alguna vez.

A mí, en concreto, me la han planteado en varias ocasiones y en referencia a proyectos distintos.

Esta novela, como todas las que he escrito, son 100% ficción. La autoficción es un género que no creo que llegue a explorar. No me sentiría cómoda.

Por supuesto que esta historia tiene cosas mías, porque la escritura es un proceso introspectivo en el que la autora o autor hace un ejercicio proyectivo, poniendo en los personajes detalles o reflexiones propias y jugando con tramas y posibilidades.

A pesar de algunos elementos comunes con mi vida, mi historia personal, afortunadamente, no tiene nada que ver con la que cuentan las páginas de la novela.

Trabajas, escribes y eres madre, ¿cómo organizas tu vida?

Creo que es muy importante establecer prioridades y tener claro dónde reside el deseo.

En mi caso, tengo claro que mi prioridad, más allá de las obligaciones laborales y domésticas, es el tiempo de calidad con mi familia y poder tener el espacio de reflexión y disfrute que es para mí la escritura. De hecho, ambas son complementarias. No podrían existir la una sin la otra.

Para mí la clave está en el equilibrio y en aceptar que no puedo ser igual de prolífica que lo era antes de ser madre.

La mayoría de “ratos muertos” que antes invertía en ver una serie o una película los dedico a escribir, pero he descubierto que me funciona mejor si esto lo hago desde una perspectiva de disfrute y no con la obligación de ser productiva.

El reto es el equilibrio. Es algo muy difícil de resolver, voy cambiando la fórmula según la temporada.

Programas lo que vas a escribir o te sientas frente al ordenar y le das rienda suelta a tu imaginación...

Hay espacio para todo. Difiere mucho de un proyecto a otro y también dentro del propio proyecto, según el momento del proceso en el que me encuentre.

Para mí, lo más importante es conocer a los personajes, y este proceso en ocasiones se prolonga durante toda la escritura de la novela y puede llegar a desmontar la planificación que tenía al principio.

Normalmente suelo planificar la trama en líneas generales, sabiendo algunos puntos o situaciones que quiero que atraviesen los personajes, me documento en aquello que la historia requiera, esbozo algunas escenas… Pero me gusta dejar algo de margen para que los personajes se desarrollen en todo su potencial.

¿En este libro te has alejado mucho de lo que solías escribir?

Sí y no. Si nos valemos de los parámetros por los cuales una novela se clasifica como “novela romántica”, esta se ajusta a la definición y a la línea que siguen mis otras novelas. No obstante, desde mi punto de vista, en esta historia el peso fuerte de la trama no reside en la relación romántica de los protagonistas, sino en el desarrollo individual de cada uno y en el vínculo que los une y que trasciende al amor romántico.

¿El siguiente libro está ya en el horno?

Me gustaría decir que sí, pero aún es pronto para afirmarlo, me temo. En estos momentos tengo dos borradores paralizados que no creo que retome a corto plazo y un documento, al que ni siquiera le he puesto nombre, con solo once mil palabras escritas y un puñado de ilusión...

¿Qué tipo de lectura es la que más te atrae?

Intento leer de todo (menos terror, que no me atrae en absoluto). Creo que para fortalecer la escritura y seguir creciendo es importante aproximarse a todos los géneros y conocer obras de autoras y autores de distintas nacionalidades.

¿Planeas presentarte en algún momento a optar a un premio literario?

No entra en mis planes repetir la experiencia.

Al margen de lo que escribes, qué tipo de lectura es tu preferida.

Cualquiera en la que el peso de la trama resida en unos personajes bien construidos, con vida propia, y cuya historia se cuente con una estructura trabajada.

¿Eres profeta en tu tierra?

No lo creo…

Hoy en día, con la presencia digital que tienen las publicaciones editoriales el alcance de una novela trasciende el territorio físico.

¿Qué tres libros aconsejas leer?

Podría poner muchos…, pero de los últimos que he leído destaco:

Tiene que ser aquí, de Maggie O’Farrell

Los reyes de la casa, de Delphine de Vigan

Mañana y mañana y mañana, de Gabrielle Zevin

Publicado el 7 de octubre de 2024
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