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"Cuando el optimismo y la esperanza son tus únicas armas…" - Marisa González García.

Mamá y la banda de los niños piratas.

ÍNDICE

La noticia.

Comienza la batalla, a luchar. Sigue la lucha.

Un año después.

 

LA NOTICIA.

Ellos piensan que porque soy pequeño no me entero de nada, pero mamá llevaba ya algunas semanas muy triste. Venía a recogerme del colegio y siempre me hablaba, me hablaba, sin parar. Mamá es muy parlanchina, pero desde hace como dos semanas ya no habla nada, y está muy seria y muy triste.

Yo creo que habrá ido al médico y le habrán dado una mala noticia, como cuando vas al médico y ¡uf!, te tienen que pinchar en el brazo con esas agujas…para buscarte sangre por si estás malito. Una vez fui a hacerme un análisis de sangre. Yo no sabía lo que era, y aunque mi mamá y mi abuela me lo explicaron, nunca olvidaré el miedo que me dio cuando vi esa aguja tan grande…

¡Qué daño! La enfermera esa de la bata blanca con cara de antipática, no hacía más que decir: aguántenle, manténgale sujeto… ¡que se me rompe la aguja! Mamá y la abuela me sujetaban muy fuerte el brazo, mientras mamá me decía: ¡venga, cielo, que ya falta poco, es sólo un pinchacito cariño, hay que ser valiente! La abuela, por el otro lado, me daba besitos y me abrazaba, y me decía: ¡ya está, ya está campeón!

-¡Ahora vamos a la cafetería y comemos esas palmeras de chocolate que te gustan tanto! Jolín que le estoy empezando a tener manía a las palmeras de chocolate. Recuerdo que fue allí donde me olvidé el paraguas amarillo que me regaló la abuela, pero volvimos y ya no estaba.

¡Si se les ocurre decirme: vamos a la cafetería a comer palmeras de chocolate ya sé lo que quieren decir!

Pero mamá es una persona muy valiente y si le han dado una mala noticia, seguro que se recupera enseguida.

Y digo que es muy valiente porque el año pasado se empeñó, y se empeñó, y le costó, pero al final lo consiguió, una tienda de arreglos de ropa. Papá es camionero, y viaja mucho, jolín, ¡si a veces su empresa le manda fuera para toda la semana, a la otra punta de España, y solo lo veo el finde! Menos mal que normalmente se va muy temprano y viene por la noche a dormir.

Pues bueno, mamá quería una tienda de arreglos de ropa porque a ella le gusta mucho coser, y cuando comencé el colegio se aburría mucho ella sola y claro mi abuela venía a casa pero no se podía quedar en casa todo el día y como a ella se le da bien coser, que yo la he visto hasta bien tarde en la noche, y mi papa no quería, no quería, pero al final se salió con la suya, y ahora tiene su tienda, y vienen las señoras con la ropa que tienen para que les coloque una cremallera, o les cosa unas pinzas, o les haga otro tipo de arreglos. Yo sé todo esto porque a mamá le encanta explicarme las cosas para que yo las entienda. Cuando me recoge del colegio a las cinco me quedo allí con ella hasta que cierra. Allí hago del deberes, y ella me ayuda si no está atendiendo gente o cosiendo.

Jolín, si hasta hace ropa para señora y la vende: pantalones, faldas, vestidos, blusas…. ¡Mamá es muy lista y muy trabajadora!

Últimamente tenía preferencia por las prendas de color rosa pálido, no sé por qué, porque a ella el rosa ni fu ni fa, se había hecho una falda, una blusa, un vestido, hasta un pañuelo, hasta la pillé, colocándose el pañuelo en la cabeza, pero no como se lo colocan las madres de mis compañeros marroquíes, sino de diferente manera, como si fuera una pirata, pero no debió de gustarle, porque se quedó mirando el espejo y quitándoselo, comenzó a llorar….

Pero aquella noche que me entere de que algo pasaba, no se me olvida. Sé que ocurría algo porque en un momento dado yo no podía dormir y me levante para beber agua. Fuera hacía luna llena, iluminaba el pasillo.

La puerta de la cocina estaba abierta, y mamá estaba llorando. Me quedé en la puerta, afuera, y ella le decía algo a papá, no lo entendí muy bien, algo de “cáncer”, no sabía muy bien lo que quería decir, pero no me gustaba nada porque hacía llorar a mamá.

En ese momento, papá se levantó y la abrazó en silencio. Fue entonces cuando entré y pregunté:

¿Qué es cáncer? Mamá se levantó, me miró y me abrazó, y me dijo:

-Mañana hablamos, cariño, que estoy muy cansada Mamá me tomó de la mano y me acompañó hasta la cama, allí me acostó y me arropó. Me dio un besito y apagó la luz de la mesita.

Al día siguiente era sábado, y por la mañana mamá me enseño en un libro de ilustraciones con dibujos de un cangrejo grande, muy rojo, con cara de enfadado, con unas pinzas muy grandes y muy feas, que parece que te quieran coger para hacerte daño.

-Es una enfermedad que le viene a la gente por medio de este cangrejo-me explicó mamá-. Es invisible, pero también es caprichoso, y cuando le viene en gana, aparece a según quién quiere y le pica con esas pinzas, incluso a niños como tú, pero no te preocupes, porque hemos formado una banda, los Piratas del Cáncer, y vamos a ir a derrotarle para que no haga más daño.

-¡Yo también quiero ir a combatir, mamá!

Mamá se quedó mirándome, muy seria, y a continuación dijo:

-No tú no puedes. Tú estás sano y sólo los que estamos enfermos podemos combatirles. Nosotros estamos enfermos, y tenemos que ir muy lejos, y tú tienes que ir a la escuela, y estar con papá.

-¡Pero yo quiero ir contigo!

Fue inútil. Por más que insistí, mamá pudo más que yo y al final me convenció.

A continuación, fuimos al hospital a conocer a niños con esa enfermedad. Fuera hacía sol y mamá estaba muy callada. En el hospital conocí a algunos niños: Almudena, Martin, Leandro, Millán. Estaban con un gotero al lado, que según me dijo mamá, es un líquido que contiene medicina, y se notaba que estaban muy malitos porque estaban muy pálidos y tenían ojeras, y además tenían la cabeza cubierta, y Almudena lo tenía de color rosa, como mamá. Todos ellos tenían la mirada muy triste.

Yo le pregunté a mamá: ¿A estos niños también les picó el cangrejo? Y ella me respondió:

- Sí, y además son los que van a formar parte, como yo, de los Piratas contra el cáncer.

Lucharemos juntos.

Me aproximé a todos esos niños y estuve hablando con cada uno de ellos. Les dije: Me llamo Carlos, ¿y tú?

Así pasó la mañana. Ellos me contaron también lo que les gusta, me hablaron de sus familias, de lo que quieren ser de mayores, de sus amigos….

Almudena estaba muy triste porque ella quería ser bailarina. Iba a clases de ballet pero con la quimioterapia todo quedo interrumpido.

Cuando nos fuimos, mamá me felicitó y me dijo que estaba muy orgullosa de mí, porque esos niños a veces se sienten muy solos y están muy tristes, porque aunque sus familias están con ellos todos los días, echan de menos ir al colegio. Bueno, viene un profesor todos los días y les enseña, pero no es lo mismo, porque ellos prefieren estar todos juntos, estar con sus amigos, y sobre todo estar sanos y jugar en el patio de la escuela. También echan de menos salir a pasear con sus mamás, o ir al campo o a la playa, o jugar un partido de fútbol, pero tienen que estar en el hospital. Yo le dije a mama que me gustaría visitarlos más a menudo, y ella estuvo de acuerdo.

 

 

COMIENZA LA BATALLA. A LUCHAR.

Desde hace varias semanas, mamá acude al hospital una vez por semana a combatir el cáncer. Cuando vuelve a casa, tiene que descansar porque se encuentra muy débil. Se pasa toda la tarde sentada en el sofá viendo la tele, o leyendo, y a veces dormita. Se le ha caído bastante pelo, y se coloca el pañuelo en la cabeza, pero ya no se lo quita.

Cada día la encuentro más pálida, y con ojeras, y a veces vomita. Ella dice que viene con la quimio, que son las heridas del combate. ¡Maldito cáncer, que está haciendo daño a mi mamá!

Ella no quiere verme triste, ni llorando, y me abraza fuerte y me dice: ¡no estés triste, venceremos! Menos mal que la abuela nos acompaña bastante y nos da ánimos.

CONTINÚA LA BATALLA.

Esta noche pasada he tenido un sueño horrible: soñé que estábamos en la playa, y un cangrejo gigante salía del agua y se acercaba a mi mamá, que estaba tomando el sol con el pañuelo puesto y ella estaba muy débil. Yo gritaba: ¡no te acerques a mi mamá!

Pero él seguía aproximándose más y más, hasta que alcanzaba a mi mamá y con sus largas pinzas le picaba en el pie. Ella gritaba y se retorcía de dolor, hasta que caía en el suelo, pero él continuaba picándole sin escuchar mis gritos. Me he despertado en mitad de la noche gritando muy asustado: “mamá” pero ha sido la abuela la que ha venido a consolarme, porque esta noche se ha quedado a dormir, ya que mamá se encuentra muy cansada y ni me habrá oído….

Esta mañana mamá ha venido un poco más contenta, dice que han espaciado las sesiones de quimio cada veintiún días. Eso quiere decir que el cangrejo ese cada vez está más debilitado. ¡Bien por mamá y por los demás niños! ¡Son unos luchadores!

Tengo ganas de que mamá se ponga pronto buena, se recupere y podamos salir a merendar al centro comercial, o a la playa, o a pescar al rio. A ella le gusta mucho tomar el sol. Luego de merendar, podríamos jugar a luchar con las espadas de plástico.

Han pasado ya varias semanas, y a mamá la encuentro más pálida y más delgada, pero mañana van a ir ella y mi papá a que le den los resultados de las pruebas. Estoy muy nervioso. Espero que todo salga muy bien.

No he podido dormir en toda la noche, pero he tenido un sueño que me ha gustado más: otra vez el maldito cangrejo gigante con cara de mal genio que se acercaba a mamá, pero esta vez se acercaban todos los niños piratas: Leandro, Almudena, Martín, Millán, con el pañuelo puesto y le rodeaban con sus espadas de plástico y le gritaban:¡ fuera, fuera, no nos vas a hacer daño, fuera de aquí! y le atizaban de lo lindo, hasta que salía corriendo, y ellos iban detrás. Se cayó por un barranco y los niños le tiraban grandes piedras hasta que le enterraban y gritaban y reían.

Por la tarde, estaba con la abuela viendo la tele cuando han venido papá y ella de la consulta del médico. Yo me acerque corriendo hacia ella y le pregunté cómo había ido todo. Ella me miró con sus grandes ojos grises. Se notaba que había llorado, pero según me dijeron después, fue de alegría. Después de mucho luchar, había vencido. El cangrejo se había ido.

 

UN AÑO DESPUÉS.

De mayor quiero ser escritor y guionista de cine, así que con ayuda de mamá escribí esta historia para dar ánimo y esperanza. Mi primo Quintín, de once años, quiere ser dibujante de comics y me ayudó con las ilustraciones. Antes Quintín era muy repelente y presumido, siempre me llamaba enano y trataba de dejarme siempre mal en las reuniones, pero con la enfermedad de su tía ha cambiado mucho y me alegro.¡ Uffff si tuviera que soportarle como era antes! Me llamo Carlos y tengo ocho años.

Mamá poco a poco ha ido recuperando de peso. También le ha salido pelo. Por la mañana me ha dicho que me tenía preparada una sorpresa. Por la tarde ha preparado una merienda especial, con sándwiches, limonada y palmeritas de chocolate, y a las seis han tocado el timbre. Al abrir, me he encontrado con la sorpresa: eran Almudena y Martin, acompañados de sus madres. ¡Qué alegría! Ellos me han contado que se han recuperado totalmente y ya van al colegio. Les pregunté por Millán y Leandro. Ellos bajaron los ojos y respondió mamá:

-Con ellos ha sido diferente. El cangrejo volvió y se los llevó, pero cuando volvió a por Almudena y Martín le hicieron frente y le vencieron, y le hicieron huir para siempre. Ya te dije que ese cangrejo es caprichoso e imprevisible, y con algunos puede pero con otros no.

Me siento muy triste por Leandro y Millán, pero algo me dice que en un futuro quizás pueda volver a verles. Mamá me dice que cierre muy fuerte los ojos y piense en ellos y que cuando los abra, en cuanto pueda, mire la fotografía que nos hicimos todos juntos, y así los tendré en el corazón. Me siento muy alegre por mamá, Almudena y Martín, y su recuperación, y estoy muy agradecido a la vida por ello. A lo largo de la fiesta, papá nos sacó fotos.

Después de merendar hemos jugado en el patio, con una rayuela de colores que nos ha pintado mamá.

Nos hemos contado chistes y nos hemos reído mucho. Me hubiera gustado que no hubiera pasado nunca la tarde, pero hemos prometido volver a vernos y a pasar la tarde juntos, ya que hemos fundado la liga de los Vencedores del Cangrejo, y papá dice que las cosas que comienzan tienen que continuar, sobre todo si son cosas buenas.

Antes de marcharnos, mamá ha propuesto un juego que me ha gustado mucho. Como se había hecho de noche, ella y las demás madres han inflado globos de colores y hemos escrito los nombres de los que no están. Leandro y Millán,

Los hemos soltado, y han subido arriba, porque la madre de Almudena cree que el cangrejo los ha soltado y ellos están en el cielo, y así los recogen y se divierten ellos también. Las mamás estaban muy contentas y han aplaudido mucho.

Me siento muy orgulloso de mamá, Almudena y Martín, y aunque me tocó mucho sufrir por lo que pasó, ahora tengo dos nuevos amigos. Mamá dice que a veces tienen que pasar cosas malas para que después vengan cosas buenas, y tiene razón.

¡Ups! Ahora que recuerdo, con la emoción, no he hecho los deberes, y le había dicho mamá que los terminaría antes de que comenzase la fiesta. Voy a ayudarle a recoger, me pondré cariñoso con ella, y a ver si así no me cae tanta bronca.

FIN

Publicado el 2 de septiembre de 2025
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