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"El tiempo"

"Por hache o por be" por Mariángeles Salas.

Existen muchas canciones que nos hablan del tiempo, pero quizá ninguna tan explícita como una bella melodía compuesta por el autor mexicano Roberto Cantoral y titulada “El reloj”.

Versos como: “Detén el tiempo en tus manos, haz esta noche perpetua..., o la recordada frase “Reloj no marques las horas”, han seguido en la memoria de muchos, gracias a las más de mil versiones grabadas en casi todos los idiomas.

Porque qué duda cabe que a más de uno le hubiera gustado, como dice la letra de la canción, poder detener el tiempo en algún momento de su vida. Y no solo en esos instantes mágicos como puede ser una hermosa puesta de sol, un campo repleto de amapolas o un beso de amor bajo los pies de la noche, sino en cualquier otra fase de la vida en la que uno se sintiera plenamente feliz.

Imaginémonos, por un instante, que por  enviar unas etiquetas pegadas a un tarro de pepinillos en vinagre o a un paquete de galletas “Príncipe de las Tinieblas”, a uno le llamasen por teléfono de dicha empresa para decirle que usted ha resultado ganador del concurso: “ Mil euros cada mes durante un año”. Vamos, sin lugar a dudas, al afortunado agraciado le daría tal subidón de alegría y satisfacción que al final terminaría creyendo que to er mundo e güeno y él, un elegido de los dioses; por lo que este momento placentero debería de ser eterno.

Pero, fantasías aparte, lo que está claro es que el tiempo, por desgracia, avanza inexorablemente dejando en el pasado cosas que hace un momento eran presente.

Con lo maravilloso que sería coger un taxi y decirle al conductor:” Señor, lléveme al año 1960 y una vez allí diríjase a la Placeta de Benalúa en Alicante, porque me están esperando mis amigos de la escuela para jugar al churro, mediamanga, mangotero. Luego, cuando me canse de meter la cabeza entre las piernas de los compañeros, para que otros suban encima de mis hombros y al final todo el grupo, agotaíto,  se disuelva; me lleva usted, otra vez y rapidito, al 2024, que tengo que ir a IKEA con mi mujer en busca de una cama de matrimonio de diseño vanguardista.

La verdad es que poder detener el tiempo a nuestro antojo y en cualquier momento de nuestras vidas, sería una auténtica pasada. Es más, incluso, creo que se venderían menos ansiolíticos en las farmacias. Pero no nos queda más remedio que poner los pies en el suelo y dejar este sueño en manos de los guionistas de cine que, hoy por hoy, son los únicos que pueden convertirlo en “realidad” y mostrárnoslo a través de la pantalla.

Así que seguiremos oyendo el soniquete del despertador todos los días, a la misma hora y durante años. Y recordaremos, pelín mosqueados, lo que dice un proverbio africano: “Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.” ¡Tic…tac!

Publicado el 19 de mayo de 2024
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