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Entrevista a Paqui Bernal, autora de "La mirada vaciada"

Nacida en Andalucía, muy pronto trasladó su residencia a Madrid y realizó sus estudios de Filología Románica y Anglogermánica en Valencia. Actualmente reside en Barcelona, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera como profesora de inglés.

En abril de 2021 nos sorprendía con su primera novela publicada, aunque no se trataba de su primer trabajo. Previamente ya habían visto la luz:

“Tres devociones” (en la antología “Plan de viaje”. 20 voces trasatlánticas”, México)

“Un barrio popular” (en el fanzine “28 caracteres”, Barcelona)

Artículos en prensa nacional, y un opúsculo sobre la didáctica de las lenguas.

También es autora de la novela inédita “El silencio de los niños”.

Ha cursado el Itinerario de Novela en la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés y es Máster en Creación Literaria por la BSM de la Universidad Pompeu Fabra.

Entrevista realizada Mar Calderón Bañegil para ELD.

Hasta aquí el currículum, pero ¿quién es Paqui Bernal, cuáles son sus aficiones, intereses, gustos literarios…?

Me interesa la sociología, la pintura, la política, la música, mil cosas en realidad. Siempre he adorado las lenguas, por ejemplo. Pero según va pasando el tiempo me doy cuenta de que me alejo cada vez más de las opiniones -del mundo de las ideas- y que prefiero valorar lo que sucede a nuestro alrededor desde la perspectiva de las relaciones personales, de las emociones. Aunque puede que una de las causas sea mi debilidad por la literatura.

Dices en el prólogo de  LA MIRADA VACIADA que “a pesar de las lecciones ásperas durante aquellos años de formación en la escritura, aprendimos mucho”. ¿Hasta qué punto ha sido importante para tu escritura el paso por los diferentes cursos de creación literaria? ¿El escritor nace o se hace?

Creo que hay unas docenas de figuras en la literatura que indudablemente poseían o poseen un don innato para escribir. Para el resto de mortales es vital tener acceso a la lectura -y acompañamiento en ella- desde niños, imitar lo que se lee, y más adelante dedicar muchas energías a los propios textos para rehacerlos. En ese sentido, mis cinco años de formación en Narrativa en el Ateneo y los estudios del Máster en Creación Literaria fueron cruciales para aprender a pulir mi estilo.

En la primera página de tu novela nos obsequias con un poema de Luis Cernuda, ¿qué escritor o qué libro han influido en tu trabajo como autora?

Bueno, como profesora de Literatura, tú debes saber, Mar, que es muy difícil elegir un solo autor o una obra, porque a menudo una misma no es capaz de recordar todas sus fuentes ni acaba de ser consciente de sus modelos.

Sí puedo nombrar a escritores -o debería decir escritoras, puesto que muchas son mujeres- con los que disfruto: Chimamanda Adichie, Almudena Grandes, Pablo Neruda, Miguel Hernández, Elisabeth Strout…

¿Antes de escribir planificas la historia al detalle?¿O la dejas surgir sobre la marcha?

Antes de empezar a escribir tengo una idea de lo que me interesa transmitir y hago un bosquejo de la historia en una página (más o menos), aunque luego puede ser que cambie el orden cronológico, el narrador o narradores, y casi todo, jaja. Muchos narradores explican cómo hay personajes que van cogiendo fuerza y otros que se van apagando. Y puede que uno de ellos se fagocite a otro -exagero un poco, claro- o que lo haga brillar. En cierto modo como las personas, ¿no?

Suele afirmarse que la elección del título es una de las decisiones más importantes que debe tomar un escritor; el título (junto con la portada) es lo primero que los lectores perciben. En tu caso LA MIRADA VACIADA ¿fue una elección difícil o surgió incluso antes que la propia historia?

No surgió antes que la historia, sino a raíz de las sensaciones que me causó la redacción de la escena que yo considero un punto de giro esencial: cuando la madre, Emma, se hace cargo del tipo de relación que su hijo mantiene con Sameentha. Era esa imagen lo que mejor la describía. Y dudé sólo unos días entre “mirada vacía” o “mirada vaciada”. En mi caso fue una de las decisiones más fáciles, no sé si acertada…

Cuéntanos cómo se gestó la idea de tu novela. ¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?

Lo que me motivó a escoger esta temática fue un caso de acoso sexual que se había dado en uno de mis grupos de Inglés (soy profesora de adultos en EOI) por parte de un varón sobre una chica asiática.

Pero ¿por qué ocultarlo?: la razón práctica para enredarme en una segunda novela, que es una tarea ingente (a diferencia de los cuentos), fue el requisito de entregar un texto acabado en el Máster de Creación Literaria. Por supuesto, a medida que me adentré en el relato, me fue conquistando y empezó a crecer y crecer. No hay duda de que los relatos tienen vida propia.

Has afirmado que “las historias no son otra cosa que trocitos de vida”.  ¿Cuánta realidad autobiográfica hay en LA MIRADA VACIADA?

Cuando defino las historias como “trocitos de vida”, me refiero a la vida de todos, a las cosas que les ocurren a tus amigos, a tus familiares, a tus vecinos, a personajes famosos. No tienen por qué basarse en la vida del autor, a pesar de que la autoficción esté muy de moda, como sabes.

Describes de manera muy real. ¿Puedes explicarnos cómo fue la fase de documentación?

Pues más que una fase fue un gran dolor de cabeza. Un trabajo muy arduo, porque la protagonista es angloíndia y yo sabía poco de las religiones de su país de origen (un elemento importante en la obra). Y, por otra parte, los protagonistas son mucho más jóvenes que yo y se relacionan de una forma muy distinta a mí, en el plano personal y en el sexual -y éste último tiene un gran peso en la historia-.

En tu novela, Sameentha es una mujer dominante que goza ejerciendo el poder sobre los hombres, ¿tiene algo de feminista la dominación?

Lo cierto es que, durante el periodo de documentación, me sorprendió descubrir que hay mujeres que lo consideran así. Yo en cambio opino que todo lo que tenga que ver con dominación resta a las personas, ya sea la que suelen ejercer algunos hombres o ésta a la que se entrega mi personaje. Creo que el feminismo debe implementarse por otras vías, poco ganaremos si sustituimos el dominio masculino por el de la mujer.

A este respecto, encontramos en tu novela escenas “subidas de tono” descritas de manera sugerente, excitante, sensual. Escribir una escena de sexo es complicado. ¿Cómo se consigue mantener la compostura para no caer en lo procaz?

Es un ejercicio de equilibrio nada fácil. A decir verdad, yo no lo había intentado nunca y algunos de mis compañeros en los estudios de Escritura se negaban a hacerlo, y no porque fuesen personas reprimidas ni nada por el estilo.

Además creo que elegir bien las palabras de una escena erótica es aún más difícil hoy en día, en que los “mass media” y hasta nuestro registro a la hora de hablar están tan sexualizados. Era delicado, la verdad. Espero haber esquivado la “procacidad”, como tú muy bien lo llamas.

En LA MIRADA VACIADA abundan las expresiones y comentarios en inglés que contribuyen a la caracterización de la protagonista. Podríamos ver aquí la influencia de tu faceta de profesora en tu actividad literaria. ¿De qué manera influye la Paqui profesora en la Paqui novelista?

Es algo que me encanta y lo cierto es que me vino como anillo al dedo que Sam fuese medio inglesa, jaja. Tenía que frenarme para utilizar únicamente anglicismos de uso común o al menos conocidos. De hecho, si tuviese tiempo, me gustaría hacer lo contrario, traducir la novela jugando a poner españolismos en boca de Pablo. Sería divertido.

Pablo y Sameentha experimentan una evolución a lo largo de la novela y, en este sentido, cabría considerar LA MIRADA VACIADA como una novela de formación. ¿Hay algún tipo de voluntad didáctica en ella?

Supongo que es difícil para alguien que es profesora y madre sustraerse a la tentación de dejar que se cuele en el texto alguna pincelada de moralina. No obstante, por más que el autor no debe juzgar a sus personajes y he procurado cumplirlo a rajatabla, también pienso que un argumento que -tangencialmente- provoque una pequeña dosis de reflexión no viene mal ni a los jóvenes ni a los padres de adultos jóvenes.

¿A qué tipo de lectores va dirigida tu novela?

Creo que precisamente puede gustarles a estos dos grupos de personas, a adolescentes que se inician en las relaciones amorosas (yo diría mayores de dieciséis años) y a sus padres. Pero puede interesar a cualquiera que tenga o haya tenido pareja o hijos.

Ahora que lo pienso, esto que estoy diciendo es una redundancia, porque los hijos se suelen tener en pareja, jaja.

Bromas aparte, en mi experiencia -por el “feedback” que recibo de mis lectores- la disfrutan mucho los amantes de la novela contemporánea, que no pertenece a un género único. LA MIRADA VACIADA transita por la novela de suspense, la romántica y la erótica.

Finalmente, déjanos preguntarte por tu siguiente proyecto.

Pues en este preciso momento esa sería la madre de todas las preguntas. Porque, con los niveles de lectura que tenemos en el mundo hispanohablante, y en un caso como el mío -que he publicado en una editorial mediana-, el autor tiene que estar promocionando su libro continuamente, y eso me lleva muchísimo tiempo. Pero lo que en realidad me gustaría hacer sería acabar de revisar mi primera novela para intentar publicarla. O que los días durasen el doble y encontrar al menos la serenidad necesaria para escribir más cuentos.

Y, por cierto, quiero agradecerte, Mar, tu trabajo como reseñista de mi novela y esta entrevista, que para mí tiene un gran valor al ser tú especialista en Literatura Española y que además has realizado de forma totalmente gratuita. Muchas gracias, Mar.

Un placer; nos vemos en tu próxima novela.

Publicado el 17 de enero de 2022
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