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Heberto Padilla

“Poetas y Poesías” por Pedro Blanco.

Para abarcar todo lo que quiero decir en este texto necesito escribir, por este orden, sobre tres ámbitos: política, cine y literatura.

Es imposible hablar de Padilla sin mencionar la política. De hecho, más que por su literatura, ha pasado a la historia por el llamado “caso Padilla”. Un rápido resumen podría ser este: en 1959 triunfa la revolución en Cuba con amplio apoyo popular e internacional. El giro comunista y soviético de Castro comienza a generar oposición. Un grupo importante de escritores, entre ellos Padilla, pasa de apoyar al régimen a criticarlo. Padilla escribe “Fuera del juego”, un excelso y crítico libro de poemas. Es encarcelado, presuntamente torturado y obligado a retractarse públicamente acusando a otros compañeros escritores. Esta situación supuso la ruptura de muchos intelectuales europeos y americanos con el régimen de Castro. Hubo un antes y un después del caso Padilla. Tras su autoinculpación cae en desgracia y pasa una década perseguido, sin trabajo, viviendo de traducciones (hablaba inglés y francés y había estudiado alemán, ruso e italiano) hasta que consigue salir del país y exiliarse en Estados Unidos. Nunca volvió a ser el mismo tipo brillante, hiperactivo y lúcido de sus primeros años.

“El caso Padilla” es el título de una película de Pavel Giroud que narra lo sucedido utilizando la grabación original de la autoinculpación de Padilla en la Unión de Escritores cubanos. La película ganó el premio platino al mejor documental de 2023 y es un documento imprescindible que puede verse en alguna sesión a deshora de alguna sala perdida en alguna ciudad española. Esperemos que pase a las plataformas pronto porque merece mucho la pena.

La producción literaria de Padilla no es amplia. Destaca su poesía, fundamentalmente “Fuera del juego”, su libro de memorias “La mala memoria” y su novela “En mi jardín pastan los héroes”.

La poesía de Padilla es irregular. Eso significa que combina poemas extraordinarios con otros más mediocres. Ahora bien, leer “Fuera del juego” y “Provocaciones” es una experiencia electrizante que uno no debe perderse. Recomiendo “Fuera del juego y otros poemas”, editado por Cátedra y con un interesantísimo prólogo de Yannelys Aparicio y Gustavo Pérez.

Los poemas de Padilla son individualistas. No habla de la vida, sino de cómo le afecta a él la vida. Es una poesía de la experiencia que se fundamenta en tres actividades: andar, objetar, cantar.

Padilla fue un gran viajero (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, Alemania, Rusia…) y esto se ve reflejado en sus poemas, principalmente, en los primeros.

La característica fundamental de su poesía, y tal vez de su personalidad, es la objeción. Padilla, objeta, critica, niega. No está conforme y se opone. La mayoría de sus poemas políticos tienen esta particularidad.

Finalmente, en su última época del exilio, pero no sólo, Padilla elije el canto, la alabanza. Acepta lo que le ocurre, observa la realidad desde fuera y canta, alaba, describe.

Leer “Fuera del juego” tras el visionado de “El caso Padilla” es una experiencia electrizante, dura, sobrecogedora, emotiva, intensa. A continuación, reproduzco “En tiempos difíciles”, el primer poema del libro:

“A aquel hombre le pidieron su tiempo

para que lo juntara al tiempo de la Historia.

Le pidieron las manos,

porque para una época difícil

nada hay mejor que un par de buenas manos.

Le pidieron los ojos

que alguna vez tuvieron lágrimas

para que contemplara el lado claro

(especialmente el lado claro de la vida)

porque para el horror basta un ojo de asombro.

Le pidieron sus labios

resecos y cuarteados para afirmar,

para erigir, con cada afirmación, un sueño

(el-alto-sueño);

le pidieron las piernas,

duras y nudosas,

(sus viejas piernas andariegas)

porque en tiempos difíciles

¿hay algo mejor que un par de piernas

para la construcción o la trinchera?

Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,

con su árbol obediente.

Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.

Le dijeron

que eso era estrictamente necesario.

Le explicaron después

que toda esa donación resultaría inútil

sin entregar la lengua,

porque en tiempos difíciles

nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.

Y finalmente le rogaron

que, por favor, echase a andar,

porque en tiempos difíciles

esta es, sin duda, la prueba decisiva”.

 

Este poema lo publicó en 1968. En 1971 se produjo su encarcelamiento y autoacusación. Sin duda, a Padilla le quitaron todo: tiempo, manos, ojos, labios, piernas, pecho, corazón, hombros y lengua. Y después, lo echaron a andar.

Por las noches, cuando me acuesto, veo en mi imaginación las imágenes de Padilla sudando, locuaz, gesticulante al modo en que lo son los cubanos, moviendo mucho los brazos, tratando de domeñar con la mano el pelo ingobernable, sujetando las gafas que le resbalan por la nariz tras horas de una verborrea tan indigna como autodefensiva en la tarde caribeña. Por las noches veo a un hombre inteligente y sensible destrozado y humillado por un sistema.

Dice Padilla en “A veces”:

“A veces es necesario y forzoso

que un hombre muera por un pueblo,

pero jamás ha de morir todo un pueblo

por un hombre solo.”

Publicado el 19 de junio de 2023
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