
Entrevista en exclusiva a José Luis Fernández Juan, autor de Pinceladas de Harmonía.Com
En el universo de Pinceladas de Harmonía.Com, los juegos retóricos funcionan como el código secreto de una realidad ampliada. No están allí solo para adornar, sino para descifrar lo que se oculta tras los números y los algoritmos. A través de metáforas, los chips y las pantallas se vuelven personajes con dilemas existenciales, y la tecnología ya no es solo fría funcionalidad sino un vehículo poético.
Sabiniano, por ejemplo, domina la tecnología como nadie y la aplica progresivamente en su trabajo. Pero no es el único que domina la tecnología. Podríamos hablar también de Paz, Enzia, Lontario, Anivderaleva, Claudio, Cynthia… Entienden que con lo mejor de la tecnología se puede mejorar lo mejor. La tecnología si es para mejorar, siempre recibirá una cálida acogida en Harmonía.
La retórica sería el sistema operativo de la fantasía; transformaría cada byte en un pequeño actor y cada dato en un aliento poético. Al final, estos juegos retóricos hacen que la tecnología deje de ser un conjunto de procesos mecánicos y se convierta en un cuento que reescribe el concepto de humanidad.
El humor es como el oxígeno en un entorno de realidad aumentada: invisible pero esencial para que todo fluya. Aquí, el humor no se limita a hacer reír; es la forma en que los personajes y las ideas se desafían entre sí, una especie de hermandad conceptual entre lo absurdo y lo lógico. En un mundo donde los hologramas actúan en una obra de Basualdo y los algoritmos pueden enamorarse, el humor es el pegamento que mantiene unido lo incoherente; una estrategia para no tomarse demasiado en serio y recordar que, al final del día, hasta el microchip más complejo tiene derecho a disfrutar de una buena carcajada binaria. En el Festival de Música de Verano, gracias al procesamiento automático de Sabiniano, la música harmónica adquiere una divertida fantástica dimensión. Las redes neuronales que se crean funcionan a modo de sistemas autónomos con modelos jubilosos de aprendizaje.
Sin duda, en el contexto de la obra, una metáfora puede capturar la esencia de algo que un dato solo podría rozar. Los datos son exactos, sí, pero a menudo quedan atrapados en su rigidez. Una metáfora, en cambio, puede expresar aquello que no se puede medir: el peso de un suspiro o la gravedad de un sueño. Decir, por ejemplo, que "el corazón del algoritmo late en clave de jazz" puede revelar más sobre la esencia de la computación cognitiva que cualquier especificación técnica. Porque al final, la metáfora es capaz de hacer visible lo invisible y de dotar a lo digital de una profundidad emocional que ninguna cifra puede transmitir. La metáfora y la cibernética se complementan creando apasionantes líneas de fuga. El Potaje de Vintage sería el ejemplo más palmario de coexistencia pacífica. Lontario, Enzia y Paz lo tienen diáfano. Por eso, su programa marca tendencia y deja huella en su campo.
La alegría vital es el alma de Pinceladas de Harmonía.Com. En un mundo donde todo podría reducirse a ceros y unos, la alegría vital es ese misterioso impulso que hace que un robot quiera aprender a bailar o que una ciudad hecha de códigos tenga días de fiesta. Es la chispa de humanidad en un sistema binario, la razón por la cual un software no solo procesa datos, sino que, de alguna manera, busca entenderlos. En este libro, la tecnología no está al servicio de la eficiencia pura; en lugar de eso, se convierte en un escenario donde se celebra el impulso creativo, el disfrute de la existencia, y donde cada circuito tiene permiso para soñar.
En Pinceladas de Harmonía.Com, la música se convierte en una frecuencia capaz de conectar el mundo físico con el virtual. Aparece desde el primer capítulo… hasta el último. Desde John Lennon… hasta Taylor Swift. Desde Los Nikis,,, hasta Los Nikis de la Pradera. Ya no basta con escucharla: ahora, al cerrar los ojos, puedes ver cómo los acordes se convierten en paisajes, los tonos en texturas y los ritmos en caminos. Hay capítulos llenos a rebosar de música: Festival de Música de Verano, Arcoíris de guiños lennoninos, Viaje por el Potaje de Vintage… La música se convierte en un arte performativo de realidad aumentada, donde cada nota abre una puerta a una dimensión distinta. ¿El bajo de una canción? Un suelo vibrante sobre el que puedes caminar. ¿Una melodía de sintetizador? Una escalera hacia una galaxia de colores imposibles. En cualquiera de los tres libros de la saga Harmonía, la música es la forma en que lo intangible toma forma y, al mismo tiempo, el lenguaje secreto con el que la tecnología y la magia se hablan.
La identidad no es algo fijo sino una corriente de emociones que cambia constantemente. Aquí, los personajes pueden cambiar de forma, género o incluso especie con solo actualizar su software interno. La identidad, entonces, se convierte en una experiencia momentánea, algo tan flexible como una línea de código. En este entorno, ser uno mismo es un concepto relativo: un personaje puede descubrir que se siente más auténtico siendo una nube que cuando es humano, o que su verdadera esencia es un color en vez de una personalidad. En definitiva, la identidad en Harmonía es un experimento continuo, donde cada individuo se puede reinventar, explorar y vivir una versión propia diferente, sin miedo a cambiar de piel o de datos. Por ejemplo, la familia Léxica tiene ADN vanguardista, cada integrante tiene su personalidad y así lo evidencian en sus creaciones; sin embargo, dominan una versatilidad que les permite transitar con fluidez entre diversas expresiones artísticas sin mayores problemas. Enzia y Paz, también exhiben una maestría camaleónica a la hora de explorar y redefinir sus continuos y múltiples trabajos. Arsacio Llumitaxi dejó de ser futbolista de élite y pasó a ser ayudante médico, trabajando con su esposa Ana Diplosis, demostrando igualmente su notable capacidad de evolución y adaptación. Y así podríamos seguir con más personajes harmonienses. Sin duda, en Harmonía, el arte se manifiesta en una pluralidad de formas que demuestra su dominio sobre el cambio creativo.
En el universo de Pinceladas de Harmonía.Com, la sinestesia se convierte en una de las formas de comunicación preferidas por aquellos que buscan trascender el lenguaje ordinario. Las palabras son demasiado lentas y los números demasiado fríos para expresar todo lo que la realidad abarca. Aquí, si alguien quisiera decir “te extraño”, lo podría enviar en un archivo de aroma a madera mojada que el receptor abriría y sentiría en el pecho. Los mensajes de amor se podrían enviar en luces que destellarían en tonos cálidos, mientras que las advertencias llegarían con texturas de papel de lija y sabores amargos. Con la sinestesia todo es posible. En Harmonía, la sinestesia se convierte en una nueva poesía tecnológica: una forma de comunicación en que las emociones, los sentidos y los pensamientos se entrelazan en un lenguaje profundo y complejo que ningún traductor podría interpretar.
El tiempo es un concepto flexible, casi caprichoso, que se adapta a la narrativa y a las emociones de sus personajes. En un momento, un día puede durar lo que un parpadeo, y al siguiente, un segundo puede expandirse hasta convertirse en un siglo. Los personajes de Harmonía pueden vivir toda una vida en una tarde o quedarse atrapados en una pausa dramática. Así, el tiempo se convierte en un reflejo de la intensidad de cada experiencia, de cada recuerdo. En este mundo, el tiempo es menos una secuencia lógica y más una variación rítmica: un metrónomo con pulso de poesía. Aquí, lo importante no es cuánto tiempo pasa, sino cuánto se siente.
En el universo de Pinceladas de Harmonía.Com, el lector no es un espectador sino un participante activo. Al leer, cada uno se convierte en un personaje, con su propio lugar en la historia. Tú puedes ser Guido, tú puedes ser Lorelei, tú puedes ser Anáis, tú puedes ser Fridiana… La trama se adapta a quien la lee; sus emociones modifican el clima, sus pensamientos afectan las decisiones de los protagonistas y hasta su respiración puede cambiar el ritmo de la historia. A veces, al pasar la página, el lector encuentra un mensaje dirigido solo a él, o un reflejo de sí mismo en el cristal de un edificio descrito en la narración. Aquí, leer es como entrar en un videojuego que te absorbe, donde cada frase es un botón que activa una acción. En definitiva, Pinceladas de Harmonía.Com es una invitación a traspasar el papel y explorar un universo donde el lector se convierte en co-creador, caminando por las metáforas y disfrutando con las palabras.
Las palabras, los recuerdos, la armonízación de los términos más modernos dan vida a un nuevo y estimulante modo de entender una realidad siempre una y cabiamte
Las palabras, los recuerdos, la armonízación de los términos más modernos dan vida a un nuevo y estimulante modo de entender una realidad siempre una y cambiante.