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La fuerza de un destino - Martí Gironell

Reseña realizada por Begoña Curiel.

Bien por el descubrimiento de un emprendedor impresionante y el paseo por la época dorada de los años cincuenta en Hollywood. Mal, porque no he empatizado nada con el personaje en cuestión.

La aparición de James Dean en la portada no es casualidad. Formó dúo en uno de los proyectos más destacados de Jean Leon, el protagonista de la novela. Su nombre real era Ceferino Carrión, que tras varios intentos, huye de la España franquista hacia Francia hasta dar el salto como polizón en un barco rumbo a Estados Unidos.

Tenía las cosas claras y un saco de sueños por cumplir. El cambio de nombre fue sólo el primer paso de este aventurero sin complejos y una seguridad apabullante. Quería ser actor y aunque no lo lograra consiguió codearse con los mejores de la época. Auténticas estrellas –y no sólo de la gran pantalla– que conforman una larga e envidiable lista: Sinatra, Ava Gardner, Paul Newman, Marilyn Monroe y hasta los Kennedy entre otros.

Pero fue con Dean con quien planeó una de sus iniciativas más exitosas: abrir La Scala. Fallecerá Dean pero el restaurante se convertiría no sólo referente gastronómico del momento, sino lugar de encuentro de una enorme cantidad de celebridades. Conseguirá cosechar su propio vino en España para servírselo en sus mesas, que han dado fama internacional a sus bodegas. Cuando relata el impresionante esfuerzo que tuvo que realizar para conseguirlo, me sentí agotada. Pero Leon es inasequible al desaliento.

Resulta interesante conocer las anécdotas, detalles e intimidades que cruzaban, lo que por cierto, da cuenta de la alta estima en la que tenían a Jean Leon. No en vano, vivía por y para ellos y todo lo que se cociera dentro del restaurante. Siempre con discreción. Jean Leon parecía ese lugar al que acudir cuando los vientos soplaban en contra.

Gironell centra la novela en el tesón, sacrificio y fortaleza de su personaje. No es para menos; su historia es potente, su ímpetu incontestable, pero como lectora me ha faltado el peso del papel secundario, por no decir invisible, que se le ha adjudicado a su esposa e hijos.

Leon iba a por todas, costase lo que costase. No me explico cómo su relación sentimental pudo durar tanto; Leon arrasaba en dirección a sus prioridades sin mirar atrás. El escritor ha ido hasta el fondo, obnubilado por su protagonista, pero avanzado el libro retumbaba en mi cabeza la misma pregunta una y otra vez: ¿y su mujer? ¿y sus hijos? A veces da la sensación de que no existen.

De esta biografía novelada se desprende la frialdad y el carácter calculador de Leon. Parece haber algo enfermizo en su personalidad, como si nunca estuviera en paz. No acaba de conseguir algo y pone a mil la maquinaria para iniciar el próximo proyecto, como si fuese un robot permanentemente insatisfecho que no disfrutara de los sueños cumplidos. Al menos, esa es la sensación que he tenido durante la lectura. Por eso he echado de menos un poco de emoción, la descripción tanto de alegrías como de tristeza y frustración del protagonista, que imagino que la sentiría, ¿no?

La fuerza del destino es una novela interesante apoyada y entregada totalmente al personaje estrella, que se lee con facilidad y se disfruta por las curiosidades de famosos inalcanzables que León tuteaba sin que se le moviera un pelo.

Publicado el 11 de enero de 2024
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