
Recibía mensajes por doquier, sin saber de quién. Unos me preguntaban mi identidad, ¿hola quién eres? “Me decía que si ese interlocutor no tenía ni idea quien era para que me escribía”.
Otros mensajes solicitan mi solidaridad, “si lees este mensaje y te interesa aunarte a nuestra causa> pincha en el enlace”. Que gesto ilusorio en el que mucha gente cae llevado por la curiosidad sin medida.
¿Quién se escondía detrás de esas misivas? Seguía la trayectoria sin desvelar mi persona, ese manojo de palabras sin sentido suscitaba mi interés.
¿Cómo se puede perder tan preciado tiempo en intercambiar sin substancia?
Cuando una persona elige el anonimato tiene algún objetivo, y era eso que me interesaba.
Sin embargo, todo llegó a su fin cuando el ALGUNO/ALGUNA me pidió una ayuda monetaria debido a su situación muy precaria causada por un accidente. Seguía sin saber quién era, pero esta última petición, sin miramiento, colmó mi paciencia.
La creación de una identidad ficticia es muy actual y debe considerarse para entender la utilización de esta realidad virtual en el ámbito de las redes sociales y en las relaciones entre humanos.
En general, estos intercambios anónimos que sirven para evitar el cara a cara tienen varios significados, bien alguien desea envolverte en una tela de araña o bien ese alguien tiene problemas de relación directa con humanos.
Con el importante crecimiento de Internet a lo largo de los años, se ha vuelto mucho más accesible y los teléfonos inteligentes se han convertido en una necesidad para la mayoría de las personas. Todos constatamos que los menajes texto se han vuelto el medio de comunicación por excelencia.
A través de mensajes de texto, de las redes sociales y de los videochats, mucha gente opta por esta comunicación a distancia.
No es que esté en desacuerdo con este tipo de comunicación que hace que sea mucho más fácil y rápido comunicar un mensaje. La comunicación en las redes sociales es imprescindible, pero debe de ser un complemento más que un sustituto del encuentro en persona. Las comunicaciones basadas en texto son unidimensionales, mientras que las comunicaciones cara a cara son multidimensionales. En las conversaciones cara a cara podemos identificar el tono de voz y utilizar el lenguaje corporal para comprender el contenido de los mensajes. La comunicación online no ofrece este lujo.
No olvidemos que la comunicación en persona es una necesidad fundamental para los seres humanos.
Una reflexión lanzada para que los humanos preserven su humanidad.