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Un caballero a la deriva - Herbert Clyde Lewis

Reseña realizada por Pedro Blanco.

Henry Preston Standish es un auténtico caballero. Casado, con dos hijos, vive en Nueva York, se dedica al mundo de las finanzas y tiene una posición económica solvente.

A sus treinta y cinco años se encuentra en plenitud de sus facultades físicas e intelectuales. Tiene todo lo que puede desear: dinero, amor, familia, amigos.

Con todo, comienza a sentir una sensación de extrañamiento, a pensar que la vida que lleva no es suficiente, a desear más de lo que tiene. Necesita novedad, aventura, libertad.

Decide emprender un largo viaje en solitario que, entre otros lugares y aventuras, le lleva a embarcarse en el Arabella, un vapor que navega desde Honolulú hasta Panamá.

En el Arabella Standish vivirá el exotismo de las aguas del Pacífico y las convenciones de la alta sociedad: gentes adineradas que cenan copiosamente, juegan al bridge, leen en la biblioteca del barco, beben y cotillean.

Standish tiene la mala suerte de resbalar debido a una mancha de aceite en la cubierta y cae al mar. Son poco más de las cinco de la mañana y nadie tiene constancia de su caída.

De repente, Standish se encuentra solo en las aguas del Pacífico viendo alejarse al Arabella en el horizonte.

A partir de este momento, se inicia un relato que transcurre en tres tiempos: el presente, con nuestro protagonista tratando de mantenerse a flote; el pasado, que ocurre en los recuerdos de Standish; y el futuro, ubicado en los acontecimientos del barco. Porque el autor tiene la inteligencia de narrar lo que sucede en el Arabella con unas horas de adelanto sobre la situación de Standish en el océano. De esta forma, el lector tiene pistas de lo que le puede llegar a ocurrir al protagonista.

La novela tiene dos componentes que han centrado mi interés. Uno es la crítica social. En el Arabella, en el océano pacífico, entre Honolulú y Panamá, se reproducen los patrones sociales de cualquier ciudad occidental de la primera mitad del siglo XX y de cualquier tiempo: clasismo, integrismo religioso, hipocresía, envidia.

Ya hemos dicho que Standish es un caballero. Ni abandonado en mitad del océano se le ocurre quitarse la chaqueta, los zapatos o los pantalones. ¡Qué dirán cuando le rescaten! Pero el tiempo pasa y la ropa es un estorbo en el mar. Algunas de las escenas más hermosas del libro suceden cuando Standish se desviste. Con cada prenda que se quita uno entiende que desaparece una convención social hasta quedar desnudo, íntegro, esencial. Un hombre, el mar, el destino, una vida.

El otro elemento fundamental de la obra tiene que ver con el sentido de la vida. ¿Quiénes somos? ¿Llevamos la vida que queremos? ¿Son auténticas nuestras relaciones?

Por momentos, y salvando todas las distancias, el libro me recordó a La muerte de Ivan Ilich, de Tolstoi.

Cada año, encuentro una pequeña joya en la Editorial Periférica. Este es un libro corto y sencillo, narrado con tanta inocencia como profundidad.

He contado parte de la trama. No suelo hacerlo, pero me pareció necesario. En cualquier caso, poco más de lo que aparece en el resumen de la contraportada. ¿Se salva el protagonista o muere ahogado y abandonado? ¡Ah, eso no lo contaré! Para descubrirlo hay que comprar el libro. Y leerlo.

Publicado el 8 de mayo de 2023
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